Opinión

Dictadura en valenciano

La dictadura lingüística de la Generalitat Valenciana es un arma electoralista cargada contra el futuro de los niños y contra el propio sentido común. Especialmente grave y sin sentido es el caso de María, una madre de Crevillente (Alicante) obligada a que sus hijos autistas de tres y siete años reciban las clases en valenciano cuando los psicólogos y terapeutas le recomiendan que los niños se eduquen en español para así afianzar el desarrollo de su terapia. El decretazo educativo del Gobierno comandado por Ximo Puig y Mónica Oltra es un atentado contra la libertad educativa. De hecho, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ya lo suspendió de manera cautelar aunque no pudo evitar que lo implantaran en la etapa de educación infantil. Sin embargo, y a pesar de las graves connotaciones coactivas de este tipo de medidas, la represión institucional sube un peldaño en este caso particular que les desvela OKDIARIO. Ni ante un trastorno como el autismo, que afecta a la comunicación y a la interacción social impera la congruencia por encima de la política. 

La utilización del idioma como recurso chusco y atávico para ganar votos entre los nacionalistas valencianos provoca que dos menores no puedan mejorar tanto como debieran en su recuperación y a unas edades que serán determinantes para el resto de sus vidas. Por una mera cuestión estadística, si casos como éste salen a la luz, imaginen todos los que existirán bajo el yugo represor de la actual Generalitat. Por desgracia, la lengua española se ha convertido en un recurso más de los nacionalistas para ir contra el Estado. Esta corriente que han instaurado el Partido Socialista de Valencia y Compromís no es ni más ni menos que un comportamiento heredado de los golpistas catalanes. Allí, las multas a los empresarios por no rotular sus negocios en catalán o el adoctrinamiento de los niños a través de los libros escolares son dos ingredientes del menú que se sirve a diario en una sociedad secuestrada por la indigencia ética, moral e intelectual de los radicales. La persecución del español emparenta a estas dos comunidades autónomas y nos retrotrae al modus operandi de algunos regímenes totalitarios.