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AZUL Y ROSA | MI SEMANA EN OKDIARIO

EEUU vuelve a estar en shock

  • Jaime Peñafiel
  • Periodista político y del corazón. Experto en noticias sobre la aristocracia y la familia real. Ex redactor jefe de la revista ¡Hola! y fundador del diario El Independendiente y La Revista. Escribo sobre la Casa Real.

La capital de los Estados Unidos, Washington, ha vuelto a ser escenario de una violencia política con un nuevo atentado contra un… ¡presidente! Y van… Los disparos del pasado domingo, 26, de Cole Allen contra el Presidente Donald Trump (este sería el tercer intento) que se encontraba en el hotel Hilton de la capital norteamericana, afortunadamente sin consecuencias, demuestran la violencia inoculada en la política norteamericana.

Con tal motivo, obligado es recordar a nuestros lectores aquellos presidentes americanos que fueron asesinados en el pasado siglo y finales del anterior, como el de Abraham Lincoln, en 1865, y el más cercano, el de J. F. Kennedy, en Dallas (Texas) en 1963.

En el pasado siglo también fueron asesinados el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía que, aunque no se trataba de un presidente sino del heredero de la corona del imperio austrohúngaro, rompió todos los diques de entendimiento en Europa, de tal forma que, un mes después, Austria-Hungría declaraba la guerra a Serbia. De nada sirvió la diplomacia. La I Guerra Mundial, desgraciadamente, estaba ahí.

Y porque nos afecta a los españoles, no podemos olvidar, a la hora de recordar estos magnicidios, el del almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno, quien fue asesinado por la banda terrorista ETA el 20 de diciembre de 1973, haciendo volar por los aires el vehículo oficial en el que viajaba al explosionar una bomba en la calle Claudio Coello de Madrid, hasta caer en el patio de la residencia de los jesuitas.

Cuatro presidentes asesinados en 120 años

Abraham Lincoln fue el primer presidente norteamericano en ser asesinado. Y lo fue el 14 de abril de 1865, a manos de John Wilkes Booth, mientras él y su esposa Mary Todd asistían a una función de la comedia Our American Cousin en el teatro Ford de Washington.

James Garfield fue el segundo presidente de los Estados Unidos en sufrir un atentado, cuando se disponía a tomar un tren. En ese momento, Charles Guiteau le disparó pero no moriría inmediatamente, sino que estuvo luchando para superar una tremenda infección al intentar sacarle la bala albergada en su cuerpo. Moriría mes y medio después, el 19 de septiembre de 1881.

William McKinley fue tiroteado por el anarquista Leon Czolgosz, un desempleado de 28 años, en el teatro Templo de la Música el 6 de septiembre de 1901. Moriría ocho días más tarde, concretamente el 14 de septiembre, al ser imposible parar la gangrena.

John F. Kennedy fue asesinado al recibir dos disparos cuando desfilaba en coche descapotable junto a su esposa Jacqueline en Dallas (Texas), atentado atribuido al ex marine estadounidense Lee Harvey Oswald, que ¡oh casualidad! fue asesinado a su vez dos días después de su detención por el mafioso Jack Ruby. Han pasado más de sesenta años y la incógnita sobre si hubo o no conspiración no se ha resuelto y, seguramente, no se resolverá.

Atentados frustrados

Franklin D. Rooselvelt, el 15 de febrero de 1933, sufrió un atentado días antes de tomar posesión como presidente de los Estados Unidos. Estaba finalizando un discurso en Miami, donde pasaba unos días de vacaciones, cuando le dispararon, sin éxito, porque una mujer que había tras él le empujó, errando el tiro, que acabó hiriendo a un amigo del presidente, el alcalde de Chicago Anton Cermak, quien moriría 19 días después. El autor: Guiseppe Zangara, condenado a muerte.

Harry S. Truman también sufrió un intento de asesinato cuando se hospedaba en Blair House, en lugar de la Casa Blanca que se encontraba en obras, en 1952. Oscar Callazo y Griselio Torresola, ambos puertorriqueños, lograron entrar en la residencia y fueron los autores de los disparos pero no lograron acabar con la vida del Presidente. Uno de los dos terroristas fue abatido y un policía murió en la refriega. Por ello, Callazo fue  condenado a muerte ,pero el presidente Truman le conmutó la pena por cadena perpetua. Éste recobraría la libertad en 1979 gracias al presidente Carter.

Dos mujeres intentaron asesinarle

Gerald Ford sufrió dos atentados en el plazo de pocas semanas, en 1975, sin llegar a ser herido en ninguno de los dos. El primero de ellos, cuando se dirigía a una reunión con el gobernador de California. En ese momento, Lynette Fromme, discípula del malvado asesino Charles Manson, se abrió paso entre la multitud, sacó una pistola y apuntó al presidente. Afortunadamente, la seguridad del mandatario se echó sobre ella impidiendo su propósito. La joven terrorista fue condenada a prisión y puesta en libertad en 2009. Diecisiete días después, otra mujer, Sara Moore, le disparó a la salida de un hotel en San Francisco. En esta ocasión falló el primer tiro y un ex marine le impidió el segundo. La mujer fue enviada a prisión y puesta en libertad en 2007.

Ronald Reagan tuvo que pasar quince días en el hospital tras el atentado cometido por John Hinckley Jr. en 1981, al salir de una conferencia en el hotel Hilton de Washington. Una de las balas rebotó en el coche del Presidente y fue a parar a su costado, cerca del corazón.

En España, ¡cinco! presidentes asesinados

Desde la Transición ha habido siete presidentes de gobierno: Adolfo Suárez (1976-1981), Joaquín Calvo Sotelo del Castillo (1981-1982), Felipe González (1982-1996), José María Aznar (1996-2004), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), Mariano Rajoy (2011-2018) y Pedro Sánchez (2018- actualidad).

Que se sepa y, afortunadamente, nunca se atentó contra ninguno de estos siete últimos presidentes, salvo cuando ETA lo intentó contra Aznar en 1995, cuando todavía no era presidente, con un coche bomba del que salió ileso. Aunque España es el país occidental con más magnicidios de jefes de Gobierno. Como sabrán nuestros lectores, el Rey Alfonso XIII, el día de su boda con Victoria Eugenia de Battenberg, sufrió un terrible atentado. Los recién casados salieron ilesos, pero murieron veinticinco personas y más de cien heridos.

¡Cinco! presidentes fueron asesinados en el cargo: Juan Prim y Prats en 1870; Antonio Canovas del Castillo en 1897; José Canalejas y Méndez en 1912; Eduardo Dato e Iradier en 1921 y Luis Carrero Blanco en 1973.

Chsss…

¡Qué diferencia entre el ya desaparecido gran catedrático y amigo José María Stampa Braun, que fue mi profesor de Derecho Penal en la Universidad de Granada, y el también catedrático en la misma universidad, Antonio Manuel López Hernández intentando blanquear a Begoña Gómez!

Ahora resulta que el compañero nos ha salido pintor y no precisamente de brocha gorda.

No existe información que indique que Sanidad haya acortado plazos para facilitar el suicidio, como se ha rumoreado.

Normal que una madre de 71 años se sienta orgullosa cuando su hijo de 48 le informa: «¡Mamá, me han hecho vicepresidente!».

¡Muy bueno lo de El Roto y los relojes, a propósito de los cambios horarios:  «¡Dejad de tocarme las manillas!».

A propósito de la eutanasia protagonizada por Noelia Castillo, un triste espectáculo personal, familiar y mediático, «la más descorazonada obscenidad mediática» (Arcadi Espada), aunque considerada injustamente como una eutanasia hermosa, triste y reparadora.

Estoy de acuerdo con Soto Ivars: «En este caso hay algo que no encaja. El suicidio nunca debe ser aplaudido como hicieron los señorones columnistas de la socialdemocracia que celebraron con entusiasmo la eutanasia de Noelia».

Tengo admiración por Javier Rioyo pero no puedo creer lo que escribes en tu libro “Burdeles” de que los Reyes Católicos crearon una red nacional de prostíbulos. No lo creo.

¿Sabían ustedes que el 22 de febrero de hace 130 años Daimler presentó al mundo el primer camión motorizado con apenas 4 caballos de potencia?