Opinión

Adif sabía que podían ocurrir tragedias como la de Adamuz

Ahora que el informe de la Guardia Civil ha dejado en evidencia las mentiras o medias verdades del Ministerio de Transportes, apuntando a la responsabilidad de Adif en la tragedia de Adamuz, cabe esperar que Óscar Puente, tan locuaz los días posteriores al accidente mortal, diga algo sobre la investigación llevada a cabo por la Benemérita, porque su departamento sale trasquilado.

Como hemos informado, el informe de la Guardia Civil sobre la tragedia de Adamuz ha puesto de manifiesto las deficiencias del sistema, conocido como circuito de vía, que no alertó de la rotura que se había producido ya un día antes del mortal siniestro. Desde hace años, sin embargo, el Gobierno es consciente de las dificultades para detectar los carriles rotos a través de este mecanismo, basado en la interrupción de la tensión de las vías.

Desde 2020, Adif ha ensayado dos sistemas para sustituirlo, aún en pruebas. Uno, basado en señales acústicas, y otro, en el empleo de fibra óptica. En la documentación interna asociada a esos proyectos, el administrador ferroviario admite abiertamente que, con el sistema actual, muchas roturas pueden pasar desapercibidas.

Hay un párrafo demoledor en los documentos de Adif: «Los fallos más comunes que no se detectan son los casos en los que los extremos de carriles rotos no se separan completamente (por ejemplo, en el caso de las soldaduras agrietadas o roturas parciales en cabeza o patín)». «Esta situación puede ocurrir cuando hace calor o cuando el carril no ha sido debidamente descargado de tensiones».

O sea, que el sistema actual no está preparado para detectar roturas leves, que no provocan una abrupta caída de tensión que pueda ser interpretada como una «ocupación de vía», lo que detiene el tráfico ferroviario. Exactamente lo que ocurrió en Adamuz: que desde las 21:46 horas del 17 de enero hasta el mismo momento de la tragedia se detectó una caída sostenida de tensión, que no era habitual, pero que sin embargo no generó ninguna alerta. En conclusión: que a Adif el fallo no le cogió de sorpresa.