Panamá se pone manos a la obra para resucitar a una fruta: una plaga de hongos casi acaba con ella en todo el país
El marañón, conocido popularmente como la «fruta de la memoria», forma parte del patrimonio agrícola y cultural de Panamá. Su presencia es habitual en celebraciones tradicionales como la Semana Santa, donde su sabor y versatilidad lo convierten en protagonista de la gastronomía local.
Este símbolo nacional atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Una devastadora plaga de hongos ha puesto en riesgo su supervivencia, amenazando tanto la biodiversidad como el sustento de cientos de familias rurales. Ante esta alarmante situación, el país ha activado una estrategia integral para rescatar el cultivo y garantizar su futuro.
Panamá impulsa el rescate del marañón tras la plaga de hongos que casi acaba con la fruta
La recuperación del marañón se ha convertido en una prioridad nacional. El plan está liderado por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), que buscan modernizar el sistema productivo mediante la implementación de tecnología y prácticas agrícolas sostenibles.
El objetivo es transformar el cultivo tradicional en un modelo eficiente, resiliente y adaptado a los desafíos climáticos actuales.
En regiones clave como Los Santos, técnicos y especialistas han puesto en marcha jornadas de formación dirigidas a productores, con el fin de actualizar sus métodos de cultivo y frenar el deterioro de las plantaciones. Estas iniciativas pretenden mejorar la competitividad del sector y fortalecer la seguridad alimentaria del país.
Asimismo, el proyecto contempla la identificación y validación de materiales genéticos resistentes a enfermedades y condiciones adversas. También incluye la implementación de paquetes tecnológicos que abarcan la producción de plantones sanos, el manejo postcosecha y la transformación de la nuez, lo que permitirá generar mayor valor agregado para los agricultores.
El marañón en Panamá: la «muerte descendente» y los hongos que devastaron el cultivo desde 2017
El origen de la crisis se remonta a 2017, cuando un complejo de patógenos fúngicos comenzó a propagarse con intensidad inusual. Entre los principales responsables figuran Colletotrichum gloeosporioides, Pestalotia heterocornis, Lasiodiplodia theobromae y el Oidium.
Estos microorganismos provocan la denominada «muerte descendente», una enfermedad que inicia en la copa del árbol y se extiende hacia el tronco, afectando hojas y flores.
El impacto ha sido especialmente severo en el Arco Seco, región que comprende las provincias de Coclé, Herrera y Los Santos, caracterizadas por sus bajos niveles de precipitación.
Por otro lado, los cultivos ubicados en Bocas del Toro han logrado resistir el avance de la enfermedad. Según datos de 2024, Panamá cuenta con 963.253 plantas de marañón distribuidas en aproximadamente 406 hectáreas comerciales y huertos familiares.
Panamá apuesta por la cooperación con Brasil para recuperar la producción del marañón
Según informa En el Medio Panamá, para garantizar el éxito de esta iniciativa, Panamá ha establecido alianzas estratégicas con la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) y la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa). Brasil, país de origen del marañón, aporta su experiencia científica y tecnológica para fortalecer las capacidades del sector agrícola panameño.
Esta colaboración internacional impulsa la adopción de prácticas agronómicas de precisión, como podas adecuadas, fertilización equilibrada y controles fitosanitarios rigurosos. La transferencia de conocimiento busca mejorar la productividad y asegurar la sostenibilidad del cultivo en el largo plazo.