Naturaleza
Crisis hídrica

No hay que dramatizar aún: Turquía ha perdido 186 lagos en 60 años pero los expertos dicen que es reversible

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La situación de los humedales en Turquía asusta a cualquiera que analice los datos. El país ahora debe mirar con desolación la sequía de sus fuentes de agua. Lamentablemente, el 88 % del territorio nacional turco corre riesgo de desertificación antes de que llegue el año 2030.

Esta crisis por los recursos naturales surge luego de décadas de gestión del agua, presas de hormigón y una agricultura agresiva. Sin embargo, pese a lo crítico que suena, expertos dicen que es posible revertir la situación.

¿Es posible recuperar los ecosistemas acuáticos en Turquía?

La recuperación de los ecosistemas es viable solo si existe voluntad política. Según informan diversos expertos de la organización Doğa Derneği, el caso del lago Marmara, ubicado en la provincia de Manisa, confirma que el proceso es reversible. Tras una victoria judicial histórica a finales de 2024, las organizaciones civiles exigieron que el agua regrese a su lecho natural.

El humedal del lago Marmara perdió el 98 % de su superficie en apenas una década. La apertura de la presa de Gördes hace más de diez años alteró el equilibrio hídrico para priorizar el riego agrícola. Pero los tribunales le dieron la razón a los activistas ambientales. Según recoge el medio Bianet, el Tribunal Administrativo de Manisa canceló el protocolo que permitía convertir el lecho del lago en tierra de cultivo gestionada por la Dirección General de Empresas Agrícolas (TİGEM).

Las claves técnicas para la recuperación de los lagos

Para que el agua vuelva, el plan técnico requiere una colaboración estricta entre todas las instituciones implicadas. Los expertos proponen la liberación regular de caudales desde la presa de Gördes hacia el lago. Además, resulta fundamental reorientar el agua durante los meses de invierno y primavera a través del regulador de Ahmetli. La restauración implica también frenar las actividades de las canteras de arena en el río Kum.

Un punto crítico que señala National Geographic reside en el cambio radical de los cultivos locales. En el pasado, los agricultores de Anatolia plantaban lentejas o garbanzos, productos que requieren poca hidratación. Ahora, la tendencia hacia el maíz o el aguacate agota las reservas de agua subterránea. Esta sobreexplotación provoca incluso socavones masivos en cuencas como la de Konya.

¿Por qué es importante que Turquía actúe ahora mismo?

La recuperación del ecosistema traería de vuelta a especies como el pelícano ceñudo o el cormorán pigmeo. El doctor Erol Kesici, consultor científico de la Asociación de Protección de la Naturaleza de Turquía, explica que se trata de un proceso que exige paciencia y también rigor científico. La calidad del agua debe protegerse frente a la contaminación química de los fertilizantes agrícolas. Si las condiciones de vida regresan para los peces y las aves, el ciclo biológico podrá iniciarse de nuevo.

Otros puntos de Turquía, como el lago Van ha visto cómo su línea de costa retrocede y deja a la vista ruinas antiguas. En el lago Salado, las poblaciones de flamencos sufrieron una mortalidad extrema por la sequía reciente. En aldeas como Tekelioğlu, la pesca ha desaparecido y los vecinos emigran ante la falta absoluta de sustento.

No obstante, la situación en Manisa es una esperanza para el resto de los 186 lagos afectados en los últimos 60 años.