Naturaleza
INNOVACIÓN AGROPECUARIA

El ‘método brasileño’ que diezmará la población de jabalíes en España: la solución definitiva para proteger los cultivos

La agricultura española enfrenta una amenaza creciente: la expansión descontrolada de la población de jabalíes. Estos animales, capaces de devastar hectáreas enteras de siembra en una sola noche, han puesto en jaque la rentabilidad de las explotaciones.

Sin embargo, una innovadora estrategia implementada por agricultores en Brasil está captando la atención del sector por su eficacia y simplicidad: la construcción estratégica de trincheras defensivas.

El desafío: una plaga nocturna e impredecible

El problema no es exclusivo de una región; la proliferación de cerdos salvajes y jabalíes híbridos se ha convertido en una crisis global. El mayor peligro reside en su comportamiento: son animales extremadamente inteligentes que atacan bajo el amparo de la oscuridad.

Para un agricultor, el esfuerzo de meses de trabajo puede desaparecer en cuestión de horas, lo que genera no solo pérdidas económicas, sino una profunda frustración e inseguridad jurídica ante la falta de soluciones efectivas por parte de las administraciones.

La solución: ingeniería aplicada al campo

Ante la ineficacia de los vallados convencionales, que los jabalíes suelen saltar o excavar por debajo, la técnica brasileña propone un cambio de paradigma. En lugar de elevar muros, se modifica el relieve del terreno.

Imagen generada por Inteligencia Artificial.

¿Por qué este método podría ser la clave en España?

El sector agrícola español busca alternativas que no dependan exclusivamente de la presión cinegética (caza). La implementación de este método ofrece una defensa pasiva permanente. Además, su aplicación a gran escala podría suponer un gran alivio para cultivos de alto valor como el cereal, el maíz o el viñedo, donde los daños por pisoteo y consumo son millonarios cada temporada.

«La protección del campo requiere soluciones que entiendan la biología del animal. Una trinchera bien diseñada es el obstáculo psicológico y físico más potente para un jabalí», señalan expertos en gestión de fauna.