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¿Se te rompió una copa en las navidades? No la tires: el truco viral para aprovecharla

Ahora que la Navidad ha quedado atrás y que la rutina vuelve a formar parte de nuestro día a día, puede que tengas en mente tirar todo aquello que has acumulado en los últimos días. Desde cajas de regalo, a envoltorios o también porqué no, algún plato o copa rota. Pues antes de que lo hagas, debes saber que para estas últimas existe un truco que hace que una copa rota se convierta en algo que seguro jamás habrías imaginado.

Lejos de ser un residuo sin utilidad, las copas de vidrio pueden convertirse en piezas únicas con apenas unos minutos de trabajo y materiales que todos tenemos en casa. Pero el truco que ahora os queremos explicar se ha extendido en redes porque permite reutilizar algo que normalmente se descarta, sin necesidad de habilidades especiales ni de un presupuesto extra. Es una forma de alargar la vida de los objetos y, a la vez, sumar un toque personal que no se encuentra en los productos prefabricados. La tendencia se puede relacionar también con la apuesta por una estética más natural y relajada, la cuál ha ido ganando terreno en la decoración doméstica. Iluminación suave, detalles artesanales, plantas pequeñas y composiciones minimalistas combinan a la perfección con estos recipientes de vidrio recuperado. El resultado son objetos que funcionan tanto en el día a día como en cenas especiales o reuniones improvisadas.

El truco para convertir una copa rota en un centro de mesa

Una de las ideas que más ha circulado es la de transformar una copa rota en un pequeño centro de mesa con velas flotantes. Es un recurso que aprovecha la transparencia del vidrio y la convierte en un punto de luz muy cálido, ideal para el comedor, para una mesa ratona o incluso para ambientar una celebración.

El proceso comienza revisando el estado de la copa. Si el borde presenta alguna astilla, basta con lijarlo con cuidado utilizando una lija fina. Este paso es clave para evitar cortes, pero sólo lleva unos segundos. Luego se limpia bien la copa con agua y detergente, asegurándose de retirar polvo y grasa para que el acabado final quede impecable.

A partir de ahí empieza la parte más creativa. Se llena la copa con agua limpia y se añaden elementos decorativos sencillos: piedras blancas, canicas, rodajas de limón o naranja, ramas de romero, flores pequeñas o pétalos. No hace falta sobrecargarla; la gracia está en sumar un toque natural sin restarle protagonismo a la luz. Finalmente se coloca una vela flotante, que genera un reflejo muy particular al mezclarse con el vidrio y el agua. Ese juego de brillos convierte una copa rota en un pequeño farol que cambia por completo la atmósfera de un espacio.

Es una solución especialmente popular en cenas especiales o encuentros familiares, porque logra un efecto elegante sin esfuerzo y con un coste prácticamente nulo. Además, permite variar la decoración según la época del año o el evento, cambiando los colores, los aromas o el tipo de detalles que acompañan la vela.

Puedes convertirla también en macetas pequeñas 

La segunda idea que más adeptos ha sumado es reutilizar las copas como macetas en miniatura. Funciona muy bien con suculentas, cactus pequeños o hierbas aromáticas, plantas que requieren poco mantenimiento y que se adaptan fácilmente a recipientes reducidos.

Para empezar, basta con comprobar la estabilidad de la copa. Si el tallo está dañado o no queda firme, se puede cortar y conservar solo la parte superior, que servirá como cuenco. En la base, muchas personas añaden una pequeña capa de piedras o grava para mejorar el drenaje. No es obligatorio, pero ayuda a evitar que el agua se acumule y termine dañando las raíces.

Después se agrega un sustrato acorde al tipo de planta elegida. Las suculentas, por ejemplo, necesitan una mezcla ligera y bien aireada, mientras que las aromáticas agradecen suelos con algo más de retención de humedad. Con la planta ya colocada, se puede decorar la superficie con arena de colores, musgo seco o pequeñas piedras. El resultado es un objeto decorativo limpio, moderno y fácil de adaptar a distintos espacios.

Estas macetas recicladas no ocupan espacio por lo que quedan bien en escritorios, repisas, mesas auxiliares o incluso en el baño, donde añaden un toque verde sin ocupar demasiado espacio. Y, lo más importante, aprovechan un objeto que de otra forma habría acabado en el contenedor.

Un objeto roto que vuelve a tener sentido

Solemos pensar que nada se puede con una copa de vidrio rota, pero la creatividad doméstica, amplificada por las redes, ha demostrado que aún pueden tener una segunda vida. Ya sea como un punto de luz que cambia la atmósfera o como una pequeña maceta que suma verde a la casa, estas ideas permiten aprovechar un material noble que sigue siendo útil.