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Puede salir ardiendo: el electrodoméstico que jamás debes exponer al sol directo

Aunque estemos en pleno invierno y las temperaturas sean más suaves, hay algo que no cambia con la estación: los rayos de sol que entran por las ventanas a determinadas horas del día. En muchas viviendas, sobre todo las que tienen orientaciones muy marcadas o cocinas con grandes ventanales, esa luz directa puede calentar superficies y aparatos más de lo que uno imagina. Y esto tiene una consecuencia que pocos conocen, ya que ciertos electrodomésticos pueden sufrir daños graves simplemente por estar colocados en el lugar equivocado. De hecho, hay un electrodoméstico en concreto que es todo un peligro si lo colocamos bajo la luz del sol.

Electricistas y técnicos en seguridad doméstica lo repiten desde hace años, aunque pocas veces se menciona de forma pública. El microondas no debería recibir sol directo, ni siquiera en invierno. A pesar de ser un aparato robusto y diseñado para soportar temperaturas altas durante su funcionamiento, su estructura externa y varios de sus componentes internos son vulnerables a un calentamiento prolongado provocado por la exposición solar. Y es que, aunque pueda parecer inofensivo, ese impacto térmico acumulado puede convertirse en un foco de problemas eléctricos y de seguridad que no siempre se relacionan con la causa real.

El electrodoméstico que jamás debes exponer al sol directo

El funcionamiento de un microondas depende de una serie de piezas que trabajan con altas temperaturas y voltajes. Cuando el sol incide directamente sobre su carcasa, el calor se transmite hacia el interior y puede acelerar el desgaste de componentes esenciales. Los técnicos señalan cuatro efectos principales:

La mayoría de averías que llegan a los servicios técnicos, explican los profesionales, no se producen mientras el aparato funciona, sino por este tipo de estrés térmico acumulado. El usuario lo nota cuando un día el microondas deja de encender, empieza a oler a plástico quemado o directamente salta el magnetotérmico.

El error frecuente en cocinas con mucha luz natural

En viviendas modernas es habitual encontrar cocinas abiertas, con ventanas amplias y gran entrada de luz. Esto mejora la estética, pero complica la ubicación de ciertos aparatos. El microondas, por comodidad, suele terminar:

En España, aunque ahora estemos en invierno, los días despejados permiten que el sol atraviese el cristal y aumente de forma notable la temperatura de la superficie del microondas. Y cuando llegue la primavera o el verano, ese calentamiento será aún más intenso.

Dónde conviene colocarlo realmente

Los especialistas en seguridad eléctrica recomiendan revisar el lugar donde está ubicado el microondas y hacer pequeños cambios si recibe luz directa. Las pautas son sencillas y pueden evitar muchos problemas a largo plazo:

Mantenerlo en una zona sombreada, lejos del alcance del sol directo.

Evitar muebles abiertos o repisas expuestas.

Asegurar ventilación lateral y trasera, para que el calor generado pueda disiparse con normalidad.

No apoyarlo contra paredes que se calientan por radiación solar.

Desenchufarlo si va a permanecer días sin uso, especialmente en épocas del año con más horas de sol.

La colocación influye tanto como el uso. Un microondas bien ubicado puede durar muchos años sin problemas; uno expuesto al sol directo puede fallar sin previo aviso.

Otros aparatos que tampoco deben recibir sol directo

El microondas es el caso más evidente, pero no el único. Según los técnicos, hay otros dispositivos que también conviene mantener alejados de las ventanas en invierno y verano:

El calor solar degrada los plásticos que recubren los cables, endurece los aislantes y puede alterar el funcionamiento de los transformadores. En los casos más extremos, si una regleta queda expuesta al sol durante meses, puede deformarse o agrietarse y aumentar el riesgo de cortocircuito.

Los expertos en decoración también apuntan que, siempre que sea posible, los microondas deberían integrarse en muebles cerrados o columnas diseñadas para este tipo de electrodomésticos. No sólo por estética, sino porque estos módulos protegen al aparato de la luz directa y ayudan a mantener su ventilación bajo control.

Un gesto sencillo que evita accidentes

La ubicación del microondas pocas veces se revisa, pero puede marcar la diferencia entre un aparato que funciona sin problemas y uno que termina quemado o con una avería costosa. A veces basta con moverlo unos centímetros o cambiarlo de estante para eliminar la exposición solar y alargar su vida útil. Con un simple gesto se evita un riesgo innecesario en la cocina y, de paso, se reduce la posibilidad de sufrir un susto por culpa de un sobrecalentamiento que no debería ocurrir.