Naturaleza
Especies invasoras

A grandes males, grandes remedios: EEUU restaura bosques de algas gigantes gracias a un voraz depredador natural

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La costa central de California se enfrenta a un colapso ecológico sin precedentes. Los científicos han activado un plan de emergencia en la bahía de Monterey para frenar la desaparición de los bosques de algas gigantes.

Este último recurso utiliza a la nutria marina como aliada fundamental frente a una plaga de erizos de mar que ha transformado el fondo oceánico en un desierto.

La recuperación de los bosques submarinos en EEUU depende ahora de la voracidad de un depredador

Entre los años 2014 y 2020, la densidad de la vegetación submarina en la bahía de Monterey sufrió un desplome del 72%. En las regiones del norte de California, la situación adquiere tintes dramáticos, ya que la pérdida supera el 95% del manto original.

Según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), esta desaparición masiva de las algas pardas amenaza la biodiversidad, la protección de la línea costera y la regulación del clima global.

Los investigadores y los conservacionistas han iniciado la reintroducción estratégica de nutrias marinas en puntos críticos de la costa del Pacífico.

Estos mamíferos actúan como una pieza de ingeniería biológica para revertir lo que los expertos denominan «pavimento de erizos»: extensiones estériles de fondo marino donde estos equinodermos han devorado hasta la última pizca de vegetación.

El plan combina la liberación de ejemplares con la retirada manual de erizos para maximizar las opciones de éxito.

Por qué ha colapsado el ecosistema de algas gigantes en el Pacífico

Según Noticias Ambientales, el equilibrio ecológico se rompió tras la desaparición masiva de las estrellas de mar, el depredador principal de los erizos. Sin este control biológico natural, las poblaciones de erizos experimentaron una explosión demográfica incontrolada.

Al quedarse sin enemigos, estos organismos devastaron las estructuras tridimensionales de las algas, que pueden alcanzar los 40 metros de longitud y funcionan como auténticas «catedrales verdes» del océano.

La ausencia histórica de la nutria marina, que la caza por su piel llevó casi a la extinción, agravó la vulnerabilidad del ecosistema. Este proyecto representa, para muchos especialistas, la última posibilidad para salvar un hábitat que genera refugio y alimento para aves, peces y mamíferos marinos.

El papel vital de la nutria marina en la conservación del carbono

La capacidad de restauración de la nutria marina del sur es asombrosa. Un ejemplar adulto consume diariamente hasta una cuarta parte de su peso corporal, y los erizos son su plato favorito.

Estudios del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (CIRES) demuestran que, en las zonas donde habitan nutrias, los bosques de algas son más extensos y resisten mejor el calentamiento global.

Sin embargo, el éxito no está garantizado de forma uniforme. El instituto CIRES advierte que la recuperación progresa con ritmos distintos según la región. Mientras en Columbia Británica el efecto es positivo y rápido, en el sur de California la competencia entre especies ralentiza el proceso.

Estos bosques submarinos resultan fundamentales para la captura de carbono, actuando como pulmones oceánicos que mitigan el cambio climático.

La comunidad científica insiste en que la reintroducción de estos depredadores constituye solo una parte de la solución integral necesaria. Salvar los ecosistemas marinos de California requiere, además, regular las actividades humanas y proteger a todas las especies para asegurar que la vida prospere de nuevo bajo el agua.