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Suena cruel, pero la ciencia lo avala: Colombia sacrifica a 80 hipopótamos para preservar los ecosistemas en sus ríos

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Recreación de un hipopótamo.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Las especies invasoras son aquellas que llegan a ecosistemas donde nunca debieron estar y alteran su equilibrio. Eso es exactamente lo que ocurre con los hipopótamos en Colombia, instalados en ríos que no forman parte de su entorno natural.

Aunque resultan llamativos y atraen visitantes, estos animales generan problemas reales. Su presencia deteriora el agua, desplaza fauna local y aumenta el riesgo para las comunidades cercanas.

Colombia sacrifica 80 hipopótamos para preservar ecosistemas y seguridad en el país

El Gobierno de Colombia ha autorizado el sacrificio de 80 hipopótamos en la cuenca del río Magdalena durante 2026 para frenar su expansión. La ministra de Ambiente, Irene Vélez, ha confirmado que el plan comenzará en el segundo semestre con protocolos técnicos definidos.

Los equipos especializados capturarán a los animales, los sedarán y administrarán fármacos bajo control veterinario. En áreas de difícil acceso, los técnicos recurrirán a métodos alternativos. Las actuaciones se concentrarán en zonas con mayor densidad, como la antigua Hacienda Nápoles y tramos del río donde se acumulan más ejemplares.

El crecimiento de la población ha desbordado las previsiones iniciales. Los registros oficiales sitúan la cifra actual por encima de los 200 individuos. Sin intervención, los modelos apuntan a más de 500 en 2030 y cerca de mil en 2035.

Ese aumento tiene efectos directos sobre el entorno. Los hipopótamos liberan grandes cantidades de materia orgánica en el agua, lo que reduce el oxígeno y favorece la proliferación de algas. Este cambio perjudica a especies como el manatí o la tortuga de río, que dependen de un equilibrio más estable.

Es crucial destacar que el impacto no se limita al medio ambiente. Los hipopótamos son territoriales y agresivos. Pescadores y vecinos han denunciado encuentros peligrosos en el río y en zonas cercanas a carreteras.

Cómo llegaron los hipopótamos a Colombia

El origen de esta población se remonta a los años 80. El narcotraficante Pablo Escobar importó cuatro hipopótamos desde África para su zoológico privado en la Hacienda Nápoles, en el centro de Colombia.

Tras su muerte en 1993, las autoridades intervinieron la finca, pero no lograron trasladar a estos animales. Su tamaño, su agresividad y el coste de la operación complicaron cualquier intento. Los hipopótamos escaparon y encontraron en el río Magdalena un entorno favorable.

Con agua abundante, alimento constante y sin depredadores, la población empezó a crecer sin freno. En pocas décadas, esos cuatro ejemplares dieron lugar a una manada que se ha expandido por varias zonas del país.

La falta de diversidad genética también influye en su situación actual. Todos descienden de un grupo muy reducido, lo que limita su viabilidad para programas de traslado o conservación en otros países.

Ante ese escenario, el Ejecutivo ha optado por combinar varias estrategias. La eutanasia aparece como último recurso en los casos en los que no resulta viable ni trasladar ni esterilizar a los animales.

La decisión ha generado críticas desde sectores animalistas y parte de la sociedad. Aun así, el Gobierno mantiene el plan y lo justifica con criterios técnicos. El margen para actuar se reduce a medida que la población crece.

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