Extremadura construye un robot IA con forma de perro que analiza viñedos y frutales con sus sensores y extrae datos para mejorar la cosecha
Es sorprendente comprobar cómo alguna tecnología que se usa en agricultura tiene forma de animal y en Extremadura no han querido quedarse atrás. Por eso han desarrollado un robot con forma de perro para tomar datos del cultivo mientras se desplaza a cuatro patas entre las plantas.
Esta es la propuesta de AGRHOUND, un proyecto coordinado por el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura (CTAEX), con sede en Badajoz. Su objetivo es combinar robótica, sensores e inteligencia artificial para conocer mejor el estado de viñedos y frutales y facilitar las decisiones que marcan una campaña.
Lo mejor es que el proyecto ya ha hecho las primeras pruebas en campo. Ahora el gran reto es lograr que las mediciones del robot permitan anticipar la producción y seguir la evolución del fruto con menos trabajo manual.
Extremadura usa un robot con forma de perro para mejorar sus viñedos
La ciencia española se ha volcado en mejorar la agricultura, y en Extremadura han apostado por un robot-perro para tener información más precisa del campo, especialmente en viñedos.
Aun así, los primeros ensayos se han realizado en una parcela piloto de Valbuena de Duero, en Valladolid. Allí, el equipo ha comprobado cómo se desplaza la plataforma entre las cepas y cómo recoge información con los sensores que transporta.
Según ha explicado AGRHOUND, estas pruebas sirven para ajustar cuestiones tan concretas como la distancia entre el sensor y la vegetación, su orientación o las partes de la planta que deben quedar cubiertas durante el recorrido. De esos detalles depende que las lecturas resulten aprovechables.
Para contrastarlas, los investigadores han elegido puntos representativos del viñedo a partir de información espectral histórica. En esas zonas han tomado datos sobre la producción prevista, la calidad de la uva, el suelo y el vigor de las plantas.
Esas mediciones de campo servirán para entrenar y calibrar los modelos predictivos. El proceso requiere comparar lo que capta el robot con lo que los técnicos comprueban sobre el terreno, hasta lograr estimaciones fiables.
Cómo puede la inteligencia artificial mejorar la agricultura extremeña
Lo llamativo es ver un robot con forma de perro pasear por el viñedo, pero lo más útil para los agricultores es la información extra que puede aportar: cuánto fruto puede producir una parcela, cómo avanza su maduración y qué diferencias existen entre unas zonas y otras.
De hecho, AGRHOUND contempla desarrollar mapas que sitúen esa información dentro de la explotación. De esta manera, los datos recogidos durante los recorridos podrían ayudar a planificar la recolección y a decidir qué manejo necesita cada sector.
También prevé utilizar imágenes para estimar la producción y reducir la dependencia de los recuentos manuales.
Por ejemplo, conocer qué zonas llevan la maduración más adelantada permitiría organizar mejor las comprobaciones previas a la cosecha. La ventaja estaría en disponer de una referencia localizada y comparable, que el agricultor pueda consultar al preparar su trabajo.
Las pruebas para demostrar que el robot-perro funciona en agricultura
Aunque el foco está puesto en los viñedos, AGRHOUND también ha sido entrenado en plantaciones de moras bajo macrotúnel, donde cambia mucho el espacio disponible, la disposición de las plantas y la forma de acercarse a los frutos.
La finalidad es evaluar el el movimiento del robot dentro de la estructura, su aproximación a las líneas de cultivo y la posición necesaria para obtener imágenes y datos. Con esa información podrán adaptar la navegación y los sensores al entorno.
Una vez completado este proceso, podrán comprobar hasta dónde puede adaptarse el robot. Por ejemplo, se podría ajustar tanto en cepas al aire libre como dentro de un macrotúnel, sin que el agricultor tenga que reorganizar la explotación.