Naturaleza
Medio Ambiente

Crece la preocupación entre los expertos y los pescadores están en el punto de mira: embalses y ríos europeos reciben 4.800 toneladas de plomo cada año

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ha rechazado bloquear la propuesta para restringir el uso de plomo en aparejos de pesca, lo que abre el camino hacia una prohibición progresiva de este material en ríos, embalses y zonas litorales.

El objetivo es frenar la dispersión de 4.800 toneladas anuales de plomo que los aparejos de pesca depositan en los ecosistemas acuáticos europeos. Solo en España, la cifra se estima en unas 700 toneladas al año.

La restricción se tramita bajo el marco del Reglamento REACH de la Unión Europea y se aplicará de forma escalonada. Los plomos de caída libre y los alambres plomados tendrán prohibición total a los seis meses de aprobarse la norma. Los aparejos y señuelos de hasta 50 gramos contarán con un plazo de transición de tres años, y los de más de 50 gramos, de cinco años. Se permitirán las aleaciones de cobre con un porcentaje de plomo inferior al 3%.

Cómo afecta el plomo a los ecosistemas acuáticos y a la fauna

El plomo es un metal pesado que no se degrada en el medio ambiente. Una vez en el fondo de un río o embalse, permanece durante décadas integrándose en la cadena alimenticia. Los organismos del fondo, como moluscos y crustáceos, ingieren partículas de plomo junto con su alimento.

Esos organismos son consumidos por peces, que acumulan el metal en sus tejidos. Los depredadores que se alimentan de esos peces, incluidos humanos, reciben dosis progresivas de un tóxico que no tiene umbral seguro de exposición.

Las aves acuáticas son especialmente vulnerables. Confunden las pequeñas plomadas y perdigones con las piedras que tragan deliberadamente para ayudarse a triturar el alimento en el estómago.

Al ingerirlas, el plomo se disuelve en el sistema digestivo y provoca saturnismo, un envenenamiento que daña el sistema nervioso y puede ser letal. SEO/BirdLife lleva años documentando muertes de aves acuáticas por esta causa y respalda la restricción como una victoria de salud pública.

En humanos, el plomo acumulado por consumo de pescado contaminado afecta al sistema nervioso central, causa problemas de desarrollo neurológico en niños y daña órganos como los riñones y el hígado en adultos. No existe una dosis mínima considerada segura.

Qué alternativas tienen los pescadores al plomo y cuánto cuestan

La transición hacia aparejos sin plomo tiene un coste económico real para el sector. Las alternativas comerciales disponibles, como el acero, el tungsteno de alta densidad, el estaño, el bismuto, el vidrio o las aleaciones de cemento y arcilla, pueden multiplicar el precio de las pesas entre tres y cinco veces respecto al plomo actual. Ese diferencial de coste es el principal argumento de quienes se oponen a la prohibición dentro del sector pesquero.

Ante la falta de alternativas económicas accesibles, algunos pescadores deportivos ya exploran la autofabricación de plomadas con piedras naturales perforadas. El sector industrial trabaja en reducir los costes de producción de los materiales sustitutos, pero la oferta asequible sigue siendo limitada.

El rechazo del Parlamento Europeo a bloquear la propuesta no equivale a su aprobación definitiva. La norma todavía debe completar el proceso legislativo antes de entrar en vigor. La decisión ha sido celebrada por organizaciones ambientales y recibida con preocupación por parte de las federaciones de pesca deportiva, que piden plazos más amplios y ayudas para la transición.