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Bombazo en la zoología española: confirman la aparición en Murcia de dos especies de rayas marinas inéditas en el Mediterráneo

Raya, animales, descubrimiento
Imagen de Mobula birostris, la raya confirmada viva por primera vez en el Mediterráneo, en Cabo Tiñoso. Imagen: Q. González, Club de Buceo Caballito Salado.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Investigadores de las universidades de Murcia y Oviedo, junto a las asociaciones Catsharks y Tanit, han confirmado la presencia de dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español, ambas documentadas en el litoral de la Región de Murcia. El hallazgo, publicado en las revistas Mediterranean Marine Science y Acta Adriatica, amplía de forma significativa el catálogo de biodiversidad marina de la zona.

Juan Antonio Pujol, investigador de la Universidad de Murcia y uno de los autores principales de los trabajos, junto a Víctor Orenes, también de la UMU, señala que el valor del hallazgo reside en tratarse de un ejemplar vivo, algo que nunca se había registrado en el Mediterráneo.

Las dos rayas marinas inéditas confirmadas en el Mediterráneo español

La primera especie es la manta gigante oceánica, Mobula birostris, la raya de mayor tamaño del planeta. Un club de buceo grabó en septiembre de 2023 un ejemplar juvenil de unos 2,5 metros cerca de Cabo Tiñoso.

El vídeo, compartido en redes sociales, llamó la atención de los científicos, que confirmaron que se trataba de una hembra joven de una especie catalogada en peligro de extinción. Hasta ese momento solo existían registros de ejemplares muertos o varados en la costa mediterránea.

La segunda especie es el chucho negro, Taeniurops grabatus, una raya bentónica ligada al fondo marino. Su confirmación llegó por una vía muy distinta: una fotografía en blanco y negro tomada en 1945 por el fotógrafo cartagenero Rodríguez de Viguri en Cabo de Palos, conservada durante décadas en el Archivo General de la Región de Murcia.

Los investigadores completaron esa pista histórica con una segunda fotografía, tomada en la bahía de Portmán en 2018, lo que sugiere que esta raya tropical mantiene desde hace más de setenta años una población reducida en aguas murcianas.

Cómo son estas dos rayas marinas

La manta gigante oceánica tiene un cuerpo extremadamente ancho, con grandes aletas pectorales en forma de ala y dos lóbulos cefálicos frontales que utiliza para dirigir el alimento hacia su boca. Los adultos alcanzan hasta ocho metros de envergadura y cerca de dos toneladas de peso, aunque el ejemplar juvenil detectado en Cabo Tiñoso medía apenas 2,5 metros.

Su dorso es negro o gris oscuro, con marcas blancas en los hombros que forman un patrón único en cada individuo, similar a una huella dactilar. No tiene aguijón venenoso y su boca, situada en la parte frontal de la cabeza, filtra plancton y peces pequeños mientras nada a media agua.

El chucho negro tiene un disco corporal redondo y ovalado, más grueso y compacto que el de la manta. Puede alcanzar 1,5 metros de diámetro de disco y hasta 2,5 metros de longitud total, incluyendo la cola. Su lomo presenta tonos que van del gris plomo al casi negro, con manchas jaspeadas que le permiten camuflarse en el lodo y la arena del fondo marino, mientras que su vientre es completamente blanco.

A diferencia de la manta, el chucho negro sí posee uno o dos aguijones venenosos en la base de la cola, que utiliza únicamente como defensa si se le pisa o se le acorrala.

Por qué aparecen estas rayas marinas en el Mediterráneo español

El calentamiento del Mediterráneo aparece como uno de los factores que facilitan la llegada de especies propias de aguas tropicales. Pujol matiza, sin embargo, que el proceso no es sencillo de interpretar: «No es blanco o negro. Algunas especies autóctonas probablemente irán desapareciendo poco a poco, pero no vamos a perderlas todas», señala el investigador.

La posición geográfica de la costa murciana también resulta decisiva. La Región constituye una frontera natural entre el mar de Alborán, influido por las corrientes atlánticas que entran por el Estrecho de Gibraltar, y el mar Balear, de características plenamente mediterráneas. Esa transición convierte a cabos como Tiñoso, Palos o Cope en puntos especialmente valiosos para observar cómo cambia la biodiversidad marina de la zona.

Los científicos destacan además el papel de la ciudadanía en ambos descubrimientos. La grabación del club de buceo y las fotografías que sustentan los dos estudios demuestran el valor de las observaciones hechas por aficionados.

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