Baleares desafía las leyes naturales: quiere plantar este año 100.000 ejemplares bajo el mar de una especie que libera 20 litros de oxígeno al día
El proyecto se desarrolla en el Parque Natural de Ses Salines, entre Ibiza y Formentera, y lo lidera la Asociación Vellmarí con el apoyo de la Fundación MSC. Desde 2021, Baleares se ha convertido en el laboratorio de restauración marina más ambicioso del Mediterráneo.
Y desde luego, lo que hace especial al proyecto no es solo la escala. Es que, sorprendentemente, trabaja con una planta que durante décadas se creyó prácticamente imposible de reproducir a mano. Una especie de crecimiento tan lento que un error de plantación no tiene arreglo en años.
La posidonia, la planta submarina de Baleares que produce más oxígeno que la selva amazónica
La especie en cuestión es la posidonia oceánica, una planta exclusiva del mar Mediterráneo y candidata seria al título de organismo más subestimado del planeta. Cada metro cuadrado de pradera libera hasta 20 litros de oxígeno al día y captura CO₂ con una eficiencia dieciséis veces superior a la de los bosques tropicales.
Entre el 20% y el 25% de todas las especies mediterráneas de interés ecológico y económico dependen de sus praderas. Las que existen entre Ibiza y Formentera fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999.
En Ses Salines, el 80% de la arena de las playas procede directamente de esta planta, que al morir y desintegrarse genera arrecifes de hasta cinco metros de altura que protegen la costa del oleaje.
El problema es que crece a razón de dos o tres centímetros por año. En el Mediterráneo occidental, las praderas han perdido el 34% de su superficie en los últimos 50 años. Entre 2008 y 2012, en solo cuatro años, algunas zonas registraron pérdidas de entre el 20% y el 40%.
Manu San Félix y los 10.000 voluntarios que están replantando el fondo del Mediterráneo
El biólogo marino Manu San Félix fundó la Asociación Vellmarí en Mallorca con un propósito muy preciso: demostrar que la posidonia puede replantarse con éxito a escala significativa.
Desde 2021, el proyecto ha plantado más de 86.000 ejemplares en el fondo de Ses Salines y ha restaurado cerca de 3.000 metros cuadrados de pradera, con una tasa de supervivencia superior al 92%.
En esa cifra hay más de 10.000 personas. Buceadores profesionales y voluntarios sin formación específica han participado en campañas de siembra submarinas que combinan rigor científico con la lógica de la participación ciudadana.
El objetivo para 2026 es alcanzar los 100.000 ejemplares plantados en un solo año, una cifra que hace cinco años habría sonado a ciencia ficción en el campo de la restauración marina.
La meta de fondo de San Félix va más allá: proteger el 30% de las aguas mediterráneas españolas antes de 2030, en línea con los compromisos internacionales de conservación. El proyecto de posidonia oceánica es, en ese contexto, mucho más que jardinería submarina.
Las amenazas sobre los fondos de Baleares: ¿Por qué es tan difícil este objetivo medioambiental?
Plantar posidonia bajo el mar no tiene nada de sencillo. Los buceadores recogen fragmentos de rizoma que se han desprendido de forma natural (sin dañar las praderas existentes), los trasladan al área de restauración y los fijan al sustrato rocoso con pequeños clavos y alambre de aluminio biodegradable.
Las raíces empiezan a desarrollarse a los seis meses y la planta queda anclada por sí sola al cabo de un año.
El mayor desafío es meramente físico: mantener el brote fijo mientras las corrientes submarinas tiran de él de forma continua. Y es que, a diferencia de la jardinería en tierra, no hay riego ni abono. Solo paciencia y corrientes.
Entre tanto, las amenazas que empujaron a la posidonia al declive siguen activas. El fondeo indiscriminado de embarcaciones destroza en minutos lo que tarda décadas en crecer. A eso se suman la pesca de arrastre, los vertidos de aguas residuales y la acuicultura intensiva.
Así, en Baleares, la presión turística añade una capa de dificultad extra. Cada verano, miles de embarcaciones anclan sobre praderas que ya estaban en retroceso.