Un animal de 3 cm. puede evitar la ampliación del puerto de Melilla: está en peligro de extinción pero la ciudad dice que no es un problema
Para recuperar especies en peligro de extinción es necesario tomar decisiones difíciles y en Melilla lo están experimentando. Y es que la ampliación del puerto, valorada en 300 millones de euros, podría paralizarse por el impacto medioambiental que tendría sobre la lapa ferrugínea.
Y es que esta especie, cuyo nombre científico es Patella ferruginea, está catalogada en peligro de extinción y es uno de los invertebrados más amenazados del Mediterráneo occidental. En cuanto al puerto de Melilla, el problema es que el animal vive en la escollera.
El proyecto pretendía ganar unas 25 hectáreas al mar, levantar un dique de abrigo de 2.400 metros y ejecutar más de 5,7 millones de metros cúbicos de dragado. Sin embargo, el informe ambiental considera que se generaría un daño permanente, irreversible y difícilmente compatible con la protección legal de la especie.
La lapa en peligro de extinción que puede poner en peligro la ampliación del puerto de Melilla
La ampliación del puerto de Melilla lleva años sobre la mesa, pero el resultado de la evaluación ambiental ha puesto en peligro el proyecto. El problema de base está en la escollera noreste del puerto debido a la población de lapa ferrugínea.
Según los datos incorporados al expediente, en esa zona hay 22.361 ejemplares adultos. Esto supone el 68,1% de la población de Melilla y el 20,1% de todos los ejemplares registrados en la costa española.
Más allá de cómo afecta a una especie protegida, el punto crítico del proyecto es que podría alterar una de las mayores concentraciones conocidas de esta lapa en España, precisamente en un lugar donde ha conseguido mantenerse.
De hecho, la declaración ambiental considera que la actuación tendría efectos negativos directos, acumulativos, sinérgicos y permanentes. Además, no sólo afectaría a la lapa ferrugínea, sino también a otras especies vulnerables de la zona, como Dendropoma lebeche y Astroides calycularis.
La ampliación del puerto de Melilla pone en riesgo a una especie en peligro de extinción
La lapa ferrugínea vive fijada a las rocas en zonas batidas por el oleaje y con la ampliación del puerto Melilla dejaría de ser una zona amigable para esta especie.
Por ejemplo, los estudios señalan que la obra reduciría de forma permanente la agitación del oleaje en un 70% y la velocidad de las corrientes en un 40%. Para una especie que depende de ese equilibrio marino, el cambio sería demasiado brusco.
A ello hay que sumar la turbidez generada por las obras y por el dragado, con niveles que superarían los umbrales tolerables durante la construcción y también después. Es decir, el impacto no se limitaría a los años de obra, sino que podría mantenerse en el tiempo.
Las estimaciones más preocupantes hablan de la desaparición de entre el 85% y el 99% de los ejemplares presentes en la escollera. En números absolutos, eso equivale a unos 20.000 individuos.
Melilla no considera que la ampliación del puerto sea un problema para la biodiversidad
La reacción de la Ciudad Autónoma ha sido muy distinta a la del informe ambiental. Desde los estamentos públicos han defendido que Melilla no tiene un problema de escasez de lapa ferrugínea, sino todo lo contrario.
La justificación es que en Melilla hay un problema de excedente de esta especie y que en actuaciones anteriores, como las obras del paseo de Horcas Coloradas, el número de ejemplares llegó incluso a aumentar.
En todo caso, esa postura choca con la conclusión técnica de la declaración ambiental, que considera que la ampliación llevaría a la población afectada a un estado de conservación desfavorable e incompatible con su protección legal.