Cultivo

Una agricultora de un pueblo aragonés ha conservado hasta el siglo XXI una judía que no se cultiva en ningún otro lugar de España

Judías
Judías. Imagen de Magnific.

La judía de careta de Lecina es una variedad tradicional aragonesa que ha logrado llegar hasta el siglo XXI gracias a la labor de una única agricultora. Conservada durante generaciones por Purificación Buil Broto, una hortelana de la localidad oscense de Lecina, esta semilla ha evitado desaparecer y hoy no se cultiva en ningún otro lugar de España.

En muchos pueblos, las variedades agrícolas tradicionales han ido cayendo en el olvido con el paso del tiempo. La pérdida de huertas familiares y el abandono de determinadas semillas han reducido la diversidad de cultivos, haciendo que algunas legumbres históricas solo sobrevivan gracias al trabajo de personas que continúan cultivándolas y guardando sus semillas año tras año.

Cómo sobrevivió la judía de careta de Lecina

Lecina, una localidad del Sobrarbe situada en el Pirineo oscense, es conocida por su patrimonio natural e histórico. Sin embargo, existe otro legado mucho menos visible que también forma parte de su identidad: sus huertas y las semillas tradicionales que durante décadas han alimentado a sus vecinos.

Entre ellas destaca la judía de careta de Lecina, una variedad que procede de Casa Miguel y cuya conservación ha sido posible gracias a Purificación Buil Broto, la hortelana que la ha mantenido hasta nuestros días.

Esta legumbre recibe el nombre de judía de careta por el característico punto oscuro que presenta en el grano. Se trata de una variedad de Vigna unguiculata, también conocida como judía carilla, una leguminosa de vaina alargada y semillas de color crema con una mancha negra en la zona central.

Aunque este tipo de alubia se cultiva habitualmente en zonas cálidas y es más frecuente en regiones del sur o cercanas a la costa, la variedad conservada en Lecina constituye un caso singular dentro de Aragón.

Además de su resistencia a la sequía y su buen rendimiento, esta legumbre destaca por ofrecer uno de los mayores porcentajes de proteína entre las alubias, aunque resulta muy sensible a las heladas, lo que dificulta su cultivo en áreas de clima más frío.

Una variedad con numerosos nombres en Aragón

La judía de careta de Lecina forma parte de una familia de variedades tradicionales muy extendidas décadas atrás en Aragón. En muchas localidades era conocida como judía del Pilar, aunque cada comarca terminó bautizándola con un nombre diferente.

En Biel y Luesia también recibía el nombre de judía de careta. En Aínsa era conocida como judía blanca redonda o judía de ricos, mientras que en Embún se hablaba de los boliches de la Pilarica o igualmente de las judías de careta.

Otros municipios empleaban denominaciones como judía del riñón, judía del Boler, judía Caparrona, judías Pilaretas, judía de la Custodia, judía de la Virgen del Pilar o boliches de Pilar, reflejando la importancia que este cultivo llegó a tener en buena parte del territorio aragonés.

En Lecina, las judías de careta constituían la base de una receta tradicional dominical conocida como «Judías de aceite», lo que demuestra el papel que desempeñaban dentro de la cocina popular del pueblo.

Una semilla que representa el patrimonio agrícola y culinario

La historia de la judía de careta de Lecina pone de manifiesto cómo muchas variedades locales han conseguido sobrevivir únicamente gracias al esfuerzo de quienes han seguido cultivándolas en sus huertas familiares.

La conservación de esta semilla no solo permite mantener una variedad agrícola única, sino también preservar las recetas, los nombres populares y los conocimientos transmitidos durante generaciones.

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