Tu mecánico te está timando y no te das ni cuenta: los trucos más utilizados en los talleres para engañarte con las reparaciones
«La falta de cuidado de la mecánica del vehículo sumado al desgaste propio del uso causan averías que afectan al comportamiento y pueden comprometer la seguridad de sus ocupantes», alerta la DGT. Los problemas en la batería son las averías más frecuentes en carretera, casi siempre provocadas por descuidos de los conductores. Con una vida útil limitada, entre tres y cinco años, la batería de un automóvil requiere una revisión periódica cada 10.000 kilómetros. En cuanto al motor, necesita cuidados periódicos por parte del mecánico, sobre todo en lo referente a la lubricación y la refrigeración, así como la sustitución de filtros y correas y otras piezas en mal estado.
Mientras, el alternador es la pieza que produce la electricidad que acumula la batería y hace que funcionen el motor y los sistemas de ayuda a la conducción. Cuando un vehículo presenta defectos de funcionamiento de tipo eléctrico (en el arranque, el alumbrado o los limpiaparabrisas). Otra de las averías más comunes según la DGT tiene que ver con el motor de arranque, el cual se encarga de poner en marcha el motor principal y, como todos los elementos mecánicos, con el tiempo puede fallar a causa del desgaste.
Los trucos del taller mecánico que pueden costarte caro
En este contexto, llevar un coche al taller parece un acto rutinario, pero no está exento de riesgos. La desconfianza hacia los talleres ha crecido en los últimos años, debido en gran medida a la falta de profesionalidad y honestidad de algunos mecánicos.
Una de las primeras señales de alerta de un taller que no es de fiar es la forma en que tratan el aceite del motor. Si un mecánico te dice que se puede utilizar cualquier aceite, ¡desconfía! Todos los fabricantes indican qué tipo de aceite necesita el vehículo según la marca y el modelo, y elegir un aceite distinto puede provocar graves daños en la mecánica.
Otro truco frecuente es la presión para adelantar el mantenimiento. Algunos mecánicos insisten en que se cambien piezas o se realicen revisiones antes de lo estipulado en el plan oficial del fabricante, lo que supone un gasto innecesario. A esto hay que sumar el conocido como «truco de las piezas sucias». Tal y como su propio nombre indica, consiste en mostrar piezas desgastadas para justificar reparaciones que no aparecen en el presupuesto inicial.
Por ejemplo, un filtro de aire o de combustible puede parecer que ha llegado al final de su vida útil, pero en la mayoría de casos es suficiente con limpiarlo. Es fundamental pedir una explicación técnica antes de aceptar cualquier cambio.
Frases como «usamos otra marca, pero es igual de buena» pueden esconder una verdad que para muchos clientes pasa completamente desapercibida: las piezas más baratas pueden afectar a la durabilidad y al rendimiento del vehículo. Por ello, los expertos insisten en la importancia de exigir al taller que utilice recambios originales.
Un truco muy habitual es indicar que líquidos como el de frenos o el refrigerante están caducados cuando no es así. La recomendación es revisar visualmente el color y la textura del líquido y consultar el manual para conocer los periodos recomendados.
Con la llegada de los sistemas electrónicos, han surgido nuevas formas de engañar a los clientes. Algunos talleres manipulan informes de diagnóstico para mostrar fallos inexistentes, especialmente en coches con sistemas electrónicos complejos. Para evitar ser víctima de fraudes, lo mejor es solicitar que el mecánico explique el fallo y muestre evidencias físicas de la avería.
Neumáticos
El neumático es un elemento básico en un vehículo, del que depende esencialmente la adherencia al firme, en todas las circunstancias posibles. Como explica Pedro Álvarez, director de marketing de Michelin, «el neumático es el nexo de unión entre el coche y la carretera, por lo que tiene que ser seguro, duradero y sostenible. Por ello, este elemento de alta tecnología tiene que estar siempre en buen estado y con las presiones recomendadas por el fabricante».
«Por nuestra seguridad, es conveniente revisar el estado de nuestros neumáticos al menos una vez al mes y siempre antes de realizar un viaje largo. Esto significa que hay que comprobar que cada uno de los neumáticos dispone de la presión adecuada establecida por el fabricante y que puede variar si se va a cargar el vehículo. Su vida útil está entre 40.000 y 50.000 km», señala la DGT.
Uno de los errores más comunes tiene que ver con la presión; si es excesiva, causa desgaste en el centro de la banda y, si es demasiado baja, perjudica los extremos. Mientras, la llanta, tanto si es demasiado ancha como demasiado estrecha para el neumático desgasta la banda de rodadura en el área central y se reduce la tracción.
Por otro lado, si hay desgastes en sólo uno de los laterales de la banda de rodadura, el problema está en una incorrecta alineación de los ejes; reduce hasta un 20% su vida útil e incrementa el consumo un 16%.
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