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La ciencia explica la verdadera razón por la que a tu gato no le gusta estar en brazos

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los gatos son un miembro más de la familia, así que queremos demostrarles todo nuestro amor y cariño. Sin embargo, a veces cometemos errores por simple desconocimiento. Uno de los más frecuentes, según advierten los expertos, es tratar de tener al gato en brazos. Aunque para nosotros es una forma de demostrar afecto, los gatos lo perciben como una situación que limita su capacidad de defenderse o huir en caso de peligro. Esta percepción activa un mecanismo de alerta que genera estrés y ansiedad.

No se trata de un comportamiento caprichoso ni desafiante, sino que está directamente relacionado con sus antepasados salvajes, los felinos silvestres. Los gatos evolucionaron como depredadores solitarios, y esta independencia innata hace que muchos se sientan incómodos cuando se les tiene en brazos. Una de las principales claves para su supervivencia a lo largo de su historia ha sido la capacidad de escapar rápidamente, y este instinto natural permanece incluso en aquellos gatos que viven en un hogar donde se sienten seguros y queridos.

¿Por qué al gato no le gusta estar en brazos?

Para nosotros, un abrazo transmite cariño, pero para un gato el contacto físico es una forma de «invadir» su espacio personal y su intimidad. Los expertos insisten en la importancia de que las interacciones con estos animales sean voluntarias y respeten su naturaleza y sus necesidades. Cuando se les limita el movimiento, los niveles de estrés y ansiedad se disparan, lo cual podemos percibir fácilmente a través de estas señales:

Para los gatos, la sensación de control sobre su entorno es fundamental, y estar en brazos significa perder esa autonomía. Ellos prefieren elegir cuándo y cómo interactuar con nosotros, e imponerles un abrazo o cualquier otro gesto que implique contacto físico, se puede percibir como una amenaza.

Ahora bien, cabe recordar que no todos los gatos son iguales y, por ende, no todos reaccionan igual ante los abrazos. La socialización temprana durante las primeras semanas de vida influye considerablemente en su tolerancia, y los gatos que estuvieron en brazos desde los primeros días de vida toleran mejor el contacto. Además, influye la personalidad del animal; algunos son más sociables, mientras que otros tienen una personalidad más reservada e independiente.

Señales de estrés

@cuidandoatugatoEl estrés nunca es un diagnóstico, es un síntoma que indica que algo no va bien. 3 señales que indican que tu gato puede estar estresado: 1. Cambios en la rutina: Los gatos son animales de hábitos. Si observas que tu felino ha alterado sus rutinas habituales durante varios días, es una señal de que algo no marcha bien. 2. Comportamiento inusual: Si tu gato muestra una actitud diferente hacia ti o hacia otros miembros de la familia, como estar más irascible o retraído, podría estar manifestando estrés. 3. Conductas atípicas: Acciones como orinar fuera de su bandeja, maullar en exceso o mostrar destructividad son indicadores claros de que algo le está afectando. Recuerda, tú conoces mejor que nadie a tu gato. Observa: ¿qué hacía antes? ¿qué hace ahora? Estas comparaciones te darán pistas sobre su bienestar emocional. ¿Notas alguna de estas señales en tu gato? No dejes que el estrés afecte su calidad de vida. Agenda una asesoría personalizada con nosotros y juntos encontraremos el equilibrio que tu felino necesita.♬ Manifestation – Perfect, so dystopian

«El estrés nunca es un diagnóstico, sino un síntoma que indica que algo no va bien. Existen varias señales que pueden alertarte de que tu gato está estresado. En primer lugar, el gato es un animal de rutinas, por lo que si estas cambian de manera repentina y se mantienen alteradas durante varios días, es una señal de que algo no va bien.

En segundo lugar, si notas que tu gato se comporta de manera diferente en su relación contigo o con otros miembros de la familia, por ejemplo estando más irascible, esto puede ser otra alerta. Por último, cambios en su conducta, como eliminación inadecuada, destructividad o maullidos excesivos, son claros indicadores de que existe un problema. Tú conoces mejor que nadie a tu gato, por lo que lo importante es observar qué hacía antes y qué hace ahora para poder detectar cualquier señal de estrés».

Finalmente, cabe señalar que, aunque muchos gatos no disfrutan de los abrazos, existen otras maneras de demostrar afecto. Por ejemplo, los juegos interactivos que no requieren contacto físico o las caricias breves en zonas como las orejas o bajo la barbilla. Estas estrategias ayudan a mantener una relación afectuosa y segura.