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La ciencia cuenta toda la verdad sobre si los gatos pueden predecir el tiempo

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante siglos, los gatos han sido protagonistas de numerosas creencias populares relacionadas con el clima. Desde su forma de dormir hasta pequeños cambios en su comportamiento diario, muchas personas interpretan sus gestos como señales de que se aproxima una tormenta o un cambio de temperatura. Por lo tanto, la idea de que los gatos «predicen el tiempo» no es nueva, y hay multitud de conductas que tradicionalmente se han interpretado como indicadores de lluvia. En este contexto, la ciencia ha empezado a estudiar el comportamiento animal frente a cambios en el entorno.

Según varios investigadores, los gatos no pueden «predecir» el clima como tal, pero sí pueden reaccionar a algunos factores ambientales que preceden a los cambios meteorológicos. Uno de los elementos más destacados es la presión atmosférica. Los gatos son animales extremadamente sensibles, hasta el punto de percibir variaciones en esta presión, las cuales pasan desapercibidas para los humanos de forma consciente. Asimismo, su capacidad auditiva está mucho más desarrollada que la nuestra, lo que les permite captar sonidos de alta frecuencia, como truenos lejanos, mucho antes de que sean evidentes para nosotros.

¿Los gatos pueden predecir el tiempo?

De la misma manera que el oído, el olfato de los gatos puede detectar cambios en el aire, como el olor característico de la lluvia. Este olor se produce cuando la lluvia libera compuestos orgánicos presentes en el suelo seco, algo que los gatos podrían percibir antes que nosotros. Si bien es cierto que estas capacidades sensoriales no implican que estos animales tengan un «sexto sentido», sí les permiten anticiparse a estímulos ambientales reales.

El pelaje del gato también podría influir en esta sensibilidad, ya que es especialmente receptivo a la humedad y a los cambios de temperatura, de forma similar a cómo el cabello humano reacciona en ambientes húmedos. No obstante, la evidencia científica en este ámbito sigue siendo limitada. Un estudio publicado en 2025 en Animals observó que factores como la temperatura, el viento y la humedad influyen en la actividad de los gatos, indicando que «mayores temperaturas o un mayor índice de viento se asociaban con más tiempo acostados o comiendo, mientras que el acicalamiento o el uso de la caja de arena disminuían». Asimismo, otras investigaciones señalan que, en días de lluvia, los gatos tienden a acicalarse y rascarse menos.

A todo ello se suma la sensibilidad de las vibrisas, conocidas popularmente como «bigotes». Estos pelos rígidos pueden detectar corrientes de aire e incluso pequeñas variaciones en la dirección del viento. Además, cuando hay una tormenta eléctrica, entra en juego la electricidad estática, ese leve cosquilleo ambiental que en los humanos erizar el cabello y que, en los gatos, mucho más sensibles a estos estímulos, podría generar cierta inquietud.

Tormentas

Aunque durante mucho tiempo se ha pensado que estos animales «predicen» el mal tiempo, la ciencia sugiere una explicación más sencilla basada en su sensibilidad a los cambios ambientales. Uno de los factores principales es la presión atmosférica. Los gatos pueden percibir variaciones en la presión del aire que suelen preceder a las tormentas, generando una sensación de incomodidad o alerta en ellos.Además, su oído extremadamente desarrollado les permite captar sonidos de baja frecuencia o muy lejanos, como truenos antes de que lleguen a ser audibles para los humanos. Las tormentas también vienen acompañadas de electricidad estática en el aire, un fenómeno que puede afectar a los gatos debido a su sensibilidad.

Sentidos

Los gatos tienen un sentido del oído muy desarrollado, razón por la cual se cree que «pueden escucharlo todo». Tienen uno de los rangos de audición más amplios entre los mamíferos, el cual oscila entre los 48 HZ y los 85 kHz. En cuanto al olfato, los gatos domésticos tienen unos 200 millones de células olfativas, mientras que los humanos sólo tenemos cinco millones. Gracias a esta capacidad pueden identificar alimentos, reconocer a otros animales y percibir cambios en su entorno con gran precisión. También son capaces de detectar feromonas, lo que influye en su comportamiento social y reproductivo.

Los bigotes y las patas desempeñan un papel fundamental en la exploración del entorno de los gatos. Además de los bigotes, también tienen vibrisas en la parte posterior de las patas delanteras, las cuales permiten percibir con gran precisión los objetos que los rodean, así como los movimientos de sus presas incluso en condiciones de poca luz, reforzando su orientación y su capacidad de caza.

Por otro lado, la vista de los gatos  extraordinaria, especialmente en lo que se refiere a la visión periférica. Sus pupilas pueden dilatarse de forma notable, lo que les permite captar una visión más amplia del entorno y no perder detalle de lo que ocurre a su alrededor. Además, son expertos en detectar el movimiento. El gusto, en cambio, no es su sentido más desarrollado. Los gatos cuentan con unas 470 papilas gustativas, una cifra muy reducida si se compara con las más de 9.000 de los seres humanos.

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