Investigación

Urdangarin: «¿Que si me voy a separar de la infanta? ¿Tengo que responder a esa pregunta?»

La demanda interpuesta por Iñaki Urdangarin contra ocho periódicos, para impedir que difundieran correos electrónicos sobre sus presuntas infidelidades, provocó que el marido de la infanta Cristina fuera sometido a un duro interrogatorio sobre su vida privada.

En la vista oral celebrada el 16 de julio de 2013, cuyo vídeo sale hoy a la luz a través de Okdiario, Urdangarin se vio obligado a responder ante la juez a preguntas sobre los rumores que insinuaban su inminente divorcio de Cristina de Borbón.

Ambos se sentarán en el banquillo a partir del próximo mes de febrero, junto a políticos como el ex presidente del Govern balear Jaume Matas, durante el juicio del caso Nóos, en el que están acusados de apropiarse de fondos públicos a través de la Fundación y las empresas creadas por Urdangarin.

«¿Tiene usted conocimiento de que desde hace muchos meses los medios de comunicación cuestionan la estabilidad de su matrimonio, alegando que el divorcio o la separación pudiera servir de cortafuegos entre Urdangarin y la Casa Real?».

La pregunta lanzada por el abogado de uno de los periódicos demandados, durante la vista oral celebrada en julio de 2013, descolocó por completo a Iñaki Urdangarin. El rumbo que tomó a continuación el interrogatorio convirtió la sala de vistas en un plató de Sálvame, pero con la solemnidad que implica un proceso judicial.

«¿Pero esta pregunta…?», titubeó Iñaki Urdangarin, sin saber si debía contestar.

A instancias de la magistrada, el abogado replanteó su pregunta: «¿Conoce usted que la revista Semana publicó el pasado verano un ejemplar que hablaba sobre la posible separación de los duques de Lugo… perdón, de los duques de Palma», se corrigió el letrado.

Esta vez, Iñaki Urdangarin pidió auxilio a la magistrada que presidía el tribunal: «¿Hay que contestar a esta pregunta?»

Un ‘cortafuegos’ ante la Casa Real

Dado que la juez le instó a responder, el marido de la infanta Cristina divagó: «En los años que llevo de matrimonio se han dicho tantas cosas… que esa puede ser una más, no me las leo todas. Yo lo que intento preservar es mi familia, que es lo más importante. Esas insinuaciones no son motivo de esta sala».

El abogado quiso saber por qué pretendía impedir la difusión de los correos electrónicos que evidenciaban sus presuntas infidelidades, y en cambio no demandó a los periodistas que publicaron los rumores sobre su posible divorcio.

Iñaki Urdangarin encontró al fin el hilo de su argumentación: «Yo entiendo que hay cosas de mi vida que son públicas, pero también hay parte de mi vida que es totalmente privada, mía y personal, como son los correos electrónicos que yo envío a alguien».

«¿Y usted no cree que tenemos derecho a saber la posible separación de una infanta de España?», insistió el letrado. El rumor se había extendido, precisamente, tras el estallido del caso Nóos: algunos medios habían planteado el posible divorcio como un modo de evitar que el escándalo de corrupción salpicara a la Casa Real.

El estupor de Urdangarin: «Jorder, macho»

Dado que Urdangarin se limitó a balbucear, el letrado intentó precisar su pregunta: «¿Cree usted que tiene interés su relación matrimonial para los españoles?»

«Pues no lo sé», dudó el marido de la infanta, «supongo que se harán eco de nuestras apariciones públicas, de la faceta pública de nuestra vida, pero no de los correos electrónicos privados que yo intercambie con quien sea, porque son personales e intransferibles. Y no he autorizado a nadie a divulgarlos, y ya está», añadió tajante.

«Si hay unas fotos y usted detecta que esa fotos manifiestan una ruptura», añadió dirigiéndose al abogado de uno de los medios demandados, «usted tendrá que publicar lo que crea que tiene que publicar. Nosotros al estar en un espacio público entendemos que es así. Pero si emito un correo a mi mujer, a mi familia o a mis amigos, es de carácter personal».

Antes de rendirse, el abogado hizo un último intento, que parecía más encaminado a obtener una exclusiva para su revista: «A día de hoy, ¿usted se ha separado o divorciado de la infanta Cristina?»

«Joder macho», fue la única expresión que escapó de los labios de Urdangarin, como se escucha en el vídeo que reproducimos en esta página, antes de que la juez recriminara al abogado por plantear preguntas que no resultaban pertinentes para la causa.