MUERTE EN TRASPINEDO

El último testigo del caso Traspinedo: “Esther quería irse ya y fue Óscar quien la invitó a su casa”

OKDIARIO ha tenido acceso a la última declaración de Carolo, el tercer ocupante del coche en el que viajó Esther López antes de morir y desaparecer durante semanas

La declaración arroja luz sobre la única versión conocida del caso, la de Óscar, el principal sospechoso y revela nuevas contradicciones del investigado

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Traspinedo
Carolo declaró el pasado 26 de mayo sobre la última noche que vio con vida a Esther López.
Alfonso Egea
  • Alfonso Egea
  • Jefe de Investigación en OKDIARIO. Anteriormente fui responsable de la sección de Actualidad y Sucesos en Espejo Público, en Atresmedia. He publicado cuatro libros y actualmente colaboro en programas de televisión en Mediaset y en Telemadrid. Agradecido por tener el reconocimiento de la Policía Nacional de Madrid y la medalla al mérito de la Guardia Civil.

Lucio Carlos era amigo de Esther López, muy amigo, sin más connotaciones. Por mucho que Óscar lo señalara durante su contradictoria declaración ante la juez como posible pareja de Esther o que incluso apuntara a que la joven podía haber ido a su casa en Traspinedo antes de morir, lo que este otro investigado cuenta es demoledor. Además, aclara un dato revelado por este periódico hace unas horas: Óscar sí tenía dos teléfonos móviles, pero el que aparece en el vídeo en el que juega a las tragaperras es el de Carolo. Él lo reconoció el 26 de mayo en la declaración a la que ha tenido acceso íntegramente este periódico.

Lucio Carlos tiene grabados a fuego los acontecimientos cercanos a la desaparición de Esther López, la mujer de 35 años de Traspinedo a la que le unía “una buena amistad, nada más que eso”. Es importante empezar por aquí el relato que sólo hace uso días prestó Carolo ante la Guardia Civil y en la que apenas se quedaron cuestiones sin tratar. Los agentes se sentaron con Carolo a las 10 de la mañana y la declaración acabó pasadas las cuatro y media de la tarde. Más de seis horas repasando qué pasó el 12 y el 13 de enero en Traspinedo y alrededores.

Lo primero que hizo Carolo fue reconocer como propio el teléfono que aparece en el vídeo revelado por OKDIARIO. Los agentes averiguaron gracias a ese vídeo que Óscar, el principal sospechoso, tenía otro teléfono, pero ese, el del vídeo, era el de Carolo. Es importante destacarlo porque todo lo declarado por este hombre está en su terminal, algo que no sucede con la versión de Óscar, a quien la tecnología lleva desmintiendo desde que abrió la boca por primera vez.

«Nos metimos dos rayas»

Carolo ha explicado a los investigadores que el 12 de enero él y Óscar fueron juntos en el coche del segundo hasta Traspinedo. “Antes de llegar nos paramos y nos metimos dos rayas de cocaína”, explicó a los agentes. Este dato es importante porque así se explica lo que pasó aquella noche. Según Carolo, Óscar fue quien le preguntó por la posibilidad de conseguir más cocaína, lo que llevó a Carolo a preguntarle a varias personas, entre ellos a Ramón, alias El Manitas, el primer detenido, e incluso a la propia Esther, quien le dice que no sabe a quién pedirle el gramo que pide Óscar.

Según Carolo, Óscar jugó toda la noche a las tragaperras y gastó mucho, sus tarjetas dicen que 400 euros, pero que también ganó. Él asegura que 500 euros, con los que les invitó a todo lo que habían tomado aquella noche. Pero donde se vuelven cruciales las palabras de Carolo es en el momento en el que él, Óscar y Esther salen del último bar en el que están juntos. “El plan era dejar a Esther en su casa e irnos todos a dormir, pero fue Óscar quien le propuso a ella que se fueran juntos a su casa. Esther dijo que sí y él le preguntó varias veces si estaba segura”, asegura Carolo a la Guardia Civil en una clara contradicción con Óscar: Esther López no había manifestado la menor intención de seguir de marcha, el plan era dejarla en casa y fue Óscar quien la tentó con seguir tomando algo en la casa de sus padres en El Romeral, a las afueras de Traspinedo.

Lo curioso es que, según Carolo, quien sí tenía mucha relación con Esther, no recuerda que la joven fallecida hubiera estado nunca antes en la casa de los padres de Óscar. Lo que sí tiene clarísimo es que de ser cierto lo que dijo Óscar sobre el enfado de Esther es que, si eso hubiera sido cierto, si ella se hubiera bajado de su coche, habría ido sin duda a su casa porque apenas está a unos centenares de metros de donde Óscar describe una escena que sólo él respalda.

“Aquella noche dormí en mi casa con mis hijos (de 13 y 20 años). Mi hija me abrió la puerta porque la llave estaba echada por dentro. Me acosté y ella me tapó”, explica Carolo, cuya coartada está refrendada a ojos de los investigadores.

Carolo también describe cómo fueron las horas y los días posteriores a la ausencia de Esther. Explica la naturalidad con la que Óscar reaccionó al día siguiente cuando insinuó que Esther habría ido a su casa. “Esther sabía que estaban mis hijos, los conocía, los había visto ese día, y nunca habría dicho que iría a mi casa a seguir la fiesta sabiendo que estaban los niños”, explica Carolo, quien además recuerda que, tras un encuentro entre él, la hermana de Esther y Óscar en el que éste rompió a llorar mientras decía “no aparece, no aparece”, la comunicación con Óscar se enfrió y se hizo distante hasta dejar de responder a los mensajes.

“Noté falta de interés y que tuvo poco contacto con la familia”, explica Carolo, sabedor de la buena relación entre Óscar y la hermana de Esther López. Las contradicciones entre Carolo y Óscar son manifiestas y el segundo casi insinuó ante la juez que Carolo estaba en posición de saber más que él del destino fatal de Esther López en Traspinedo. Pronto Carolo repetirá sus palabras ante la juez. Si nadie desequilibra la balanza no es descartable que se ordene un careo entre ambos investigados para separar el polvo de la paja. Veremos ahí quién soporta mejor el peso de su relato.

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