Países Bajos denuncia una ofensiva del espionaje chino contra Europa mientras Sánchez se abraza a Xi Jinping
La advertencia de las autoridades neerlandesas se añade a las advertencias reiteradas de la UE

Mientras Pedro Sánchez estrecha lazos con China, abrazándose sin reparos a la dictadura comunista de Xi Jinping pese a las advertencias de la UE, los servicios de Inteligencia de los Países Bajos han denunciado que Pekín está lanzando la mayor ofensiva de espionaje y ataques cibernéticos. Lo está haciendo a la par que Rusia está redoblando la misma estrategia contra intereses estatales, en lo que supone una oleada de sabotajes y espionaje contra Europa.
La advertencia de las autoridades neerlandesas se añade a las advertencias reiteradas de la UE, que llevan tiempo alertando de que China es una amenaza a la seguridad europea y que, por tanto, han de restringirse los acuerdos y alianzas en ámbitos políticos y comerciales entre los estados miembros y el gigante asiático. El objetivo es establecer cercos preventivos para impedir que China consiga tratos bilaterales –como los que está abonando Sánchez con Xi Jinping– que permitan a la gran dictadura comunista abrir brechas que comprometan la seguridad occidental.
Las visitas oficiales de Pedro Sánchez a China, la última hace escasos días, han sido vistas con notorio recelo por parte de las autoridades europeas. La advertencia lanzada este viernes por el Gobierno de Países Bajos no hace sino certificar los riesgos sobre los que viene alertando la UE y el recelo que está generando el visible acercamiento de Pedro Sánchez a China, que ignora esas advertencias de los socios europeos.
China y Rusia comparten intereses en política internacional. La principal, la erosión de las estructuras políticas y económicas de las democracias occidentales a través de activas redes destinadas a ciberataques y espionaje por internet.
Putin ha dejado clara su ansia por extender su área de dominio a países del este de Europa. Añora la dimensión de la antigua órbita soviética en la que el propio Putin trabajó como agente de la temible KGB, los servicios de espionaje y represión de la vieja URSS. La invasión de Ucrania se incardina en esa visión de Putin sobre su añorado imperialismo ruso, a la par que tantea recurrentemente las fronteras orientales de la OTAN –este mismo viernes Polonia ha denunciado una nueva violación de su espacio aéreo por cazas rusos–, a la par que el Kremlin abona una larga lista de grupos con los que despliega ciberataques en organizaciones europeas.
El Gobierno de Países Bajos ha denunciado este viernes, sin matices, que esta nación es un claro ejemplo de esa ofensiva desplegada por China y Rusia contra los intereses europeos.
La directora del servicio neerlandés de Inteligencia, Simone Smit, ha sido rotunda al indicar que «en los 80 años que la agencia y sus predecesoras han existido, nunca ha habido un ambiente de amenaza como el actual, en el que la seguridad nacional está bajo presión durante un período de tiempo tan prolongado». Respecto a Rusia, Simone Smit ha afirmado que el Kremlin está poniendo en práctica técnicas «cada vez más agresivas y provocativas».