PLAN DE LA FRANJA DE GAZA

Netanyahu carga contra Trump: «El equipo elegido para administrar Gaza contradice la política de Israel”

Israel acusa a Washington de imponer un órgano clave para Gaza sin el visto bueno de Jerusalén

Netanyahu carga contra Trump: «El equipo elegido para administrar Gaza contradice la política de Israel”
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

La oficina del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha rechazado de forma de pública este sábado 17 de enero la composición del comité ejecutivo encargado de supervisar la Franja de Gaza en la posguerra, una iniciativa presentada esta semana por la Casa Blanca bajo el impulso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En un comunicado inusualmente duro, el Gobierno de Israel ha marcado distancias con Washington y ha dejado claro su desacuerdo: «El equipo elegido para administrar Gaza contradice la política de Israel».

Según Jerusalén, el diseño del comité no ha sido coordinado de forma previa con Israel y supone una vulneración directa de sus líneas estratégicas.

Rechazo a la composición del comité

El núcleo del desacuerdo se centra en la composición del comité ejecutivo, que tendrá un papel determinante en la administración, reconstrucción y gobernanza de la Franja de Gaza una vez finalizada la guerra. Israel ha mostrado una oposición clara y explícita a la inclusión de altos cargos de Turquía y Qatar, países que han sido abiertamente críticos con la ofensiva militar israelí y que, a juicio del Gobierno del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, no ofrecen garantías suficientes en materia de seguridad. Qatar ha sido el país en el que han vivido durante los últimos años los líderes terroristas de Hamás.

Desde Jerusalén insisten en que no se trata de un órgano simbólico o consultivo, sino de una estructura con capacidad real de decisión, lo que convierte su composición en un asunto estratégico de primer orden. Para Israel, permitir que Estados considerados hostiles o ambiguos influyan en el futuro de la Franja de Gaza supone un riesgo político, militar y de inteligencia.

Netanyahu ha ordenado al ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, que traslade formalmente la oposición israelí al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El paso no es menor: rompe con la dinámica habitual, ya que las relaciones con Estados Unidos han estado tradicionalmente centralizadas en la oficina del primer ministro y su círculo más cercano.

Este gesto evidencia la profundidad del choque y el malestar de Jerusalén ante una iniciativa que percibe como impuesta desde Washington, sin tener en cuenta las preocupaciones de seguridad de Israel tras meses de guerra.

Plan Trump para la Gaza de posguerra

La reacción israelí se produce tras el anuncio de la Casa Blanca sobre la creación del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), uno de los pilares centrales de la Fase Dos del Plan Integral de Donald Trump para poner fin al conflicto.

Se trata de una ambiciosa hoja de ruta de 20 puntos, diseñada, según la administración estadounidense, para lograr paz, estabilidad, reconstrucción y prosperidad en Gaza mediante un marco internacional de supervisión política, económica y de seguridad.

Washington presenta el plan como un modelo de transición que permitiría transformar Gaza tras el conflicto armado y sentar las bases de una gobernanza funcional y autosuficiente.

Un tecnócrata al frente del nuevo Gaza

El NCAG estará liderado por el doctor Ali Sha’ath, definido por la Casa Blanca como un dirigente tecnocrático con amplia experiencia en administración pública, desarrollo económico y relaciones internacionales. Según Washington, Sha’ath es una figura pragmática, con conocimiento profundo de las realidades institucionales de la Franja Gaza.

Su misión será restaurar los servicios públicos esenciales, reconstruir las instituciones civiles, estabilizar la vida cotidiana de la población y sentar las bases de una gobernanza autosuficiente a largo plazo, siempre bajo supervisión internacional.

Respaldo de la ONU y Junta de Paz

El plan impulsado por Trump cuenta con el respaldo de la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU (2025), que avaló la iniciativa y dio luz verde a la creación de la Junta de Paz.

Este organismo, presidido por el propio Trump y compuesto por líderes internacionales, tendrá la tarea de supervisar la aplicación de los 20 puntos del plan, coordinar recursos internacionales y garantizar la rendición de cuentas durante la transición de Gaza del conflicto a la reconstrucción y el desarrollo.

Un consejo ejecutivo con poder real

Para ejecutar el plan sobre el terreno, la Casa Blanca anunció la creación de un Consejo Ejecutivo fundador, integrado por políticos, diplomáticos y financieros, que asumirán responsabilidades concretas en áreas clave.

Entre sus miembros figuran:

  • Marco Rubio, secretario de Estado
  • Steve Witkoff
  • Jared Kushner
  • Tony Blair
  • Marc Rowan
  • Ajay Banga
  • Robert Gabriel

Cada uno se encargará de ámbitos estratégicos como gobernanza institucional, relaciones regionales, reconstrucción, atracción de inversiones, financiación internacional y movilización de capital.

Seguridad y fuerza internacional

El plan contempla además el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), comandada por el mayor general Jasper Jeffers, con el objetivo de garantizar la seguridad, apoyar la desmilitarización del enclave y facilitar la entrada segura de ayuda humanitaria y materiales de reconstrucción.

Este componente de seguridad es presentado por Washington como esencial para evitar un vacío de poder y garantizar una transición ordenada, aunque Israel mantiene reservas sobre el control real de dicha fuerza.

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