Fujimori vuelve a imponerse a Sánchez en las presidenciales de Perú con un 98,2% escrutado
Se revierte así la tendencia de los últimos días, que daba la victoria a Sánchez por un estrecho margen

La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se ha impuesto en el balotaje de los comicios presidenciales de Perú, con un 50% de los votos, sobre su contrincante, el izquierdista de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, que cosecha ahora mismo un 49,9%, según se desprende del 98,2% de las actas escrutadas.
Hasta el momento, Fujimori ha obtenido 9.032.651 votos, mientras que Sánchez se ha hecho con 9.032.000, según los datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
De este modo, se ha revertido la tendencia que en los últimos días parecía dar por estrecho margen, al igual que ahora, la victoria a Sánchez. No obstante, tal como indicó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú en la víspera, los resultados oficiales de la segunda ronda no se conocerán hasta dentro de un plazo estimado de unos 30 días.
Más de 27 millones de peruanos, entre ellos 1,2 millones de ciudadanos residentes en el extranjero, tuvieron este pasado domingo una cita con las urnas, en la que ha sido una de las disputas electorales más reñidas de los últimos tiempos.
En su cuarta intentona de lograr la Presidencia, Fujimori ha ganado en los principales núcleos de población, como Lima, la capital, o Cuzco, mientras que Sánchez ha logrado el favor del electorado en las zonas que tradicionalmente han protestado por el exceso de centralismo en el país.
Sánchez tiene mayorías en el centro, sur y este del país, que albergan las zonas rurales, de selva y sierra. Por su parte, Fujimori ha contado con sus mejores registros en la costa.
Keiko Fujimori, lastrada por el apellido heredado de su padre, presidente de Perú entre 1990 y 2003 y cuya era acabó entre la nube de corrupción que, más que nadie, encarnó su lugarteniente Vladimiro Montesinos, llega por cuarta vez a una segunda vuelta electoral. Las tres anteriores perdió, pero sus sucesivos rivales han sido incapaces de conformar proyectos firmes. Especialmente sangrante resultó el caso de Pedro Castillo, dirigente de extrema izquierda que finiquitó su propio Gobierno con un estrambótico autogolpe de Estado poco menos de año y medio de llegado al poder.