Ni caza ni justas: el deporte que practicaban en la Edad Media es el origen del más popular en España
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Siempre nos imaginamos a los nobles de la Edad Media en una cacería o en una justa, pero también practicaban algún deporte mucho más similar a los que están de moda hoy en día.
Por ejemplo, tenían uno mucho más refinado y que se popularizó entre las clases pudientes: el juego de la palma.
Se practicaba en todo tipo de sitios con una pelota y el objetivo era conseguir que el contrario no pudiera devolverla. ¿Te suena?
Obviamente, este juego es el origen de otros como el frontón, la pelota vasca, el tenis e incluso el pádel, que para muchos es el deporte más practicado de España.
El deporte medieval que dio origen al tenis y al pádel
Muchos juegos medievales tenían una carga simbólica o bélica enorme. Por ello, el juego de la palma es un deporte extraño entre los que se practicaban en dicha época.
Ante todo, el juego de la palma, era un deporte de precisión, habilidad y reflejos. Se jugaba golpeando una pelota con la palma de la mano (de ahí el nombre).
El objetivo era devolver la pelota al campo contrario o hacer que rebotase en la pared, con la finalidad de que el rival no pudiera devolverla a tu terreno.
Justamente, el terreno de juego es una de sus grandes peculiaridades, ya que no tenía una norma clara.
A veces los partidos se disputaban en una pared contra la que se golpeaba la pelota, pero otras veces dividían la pista con una cuerda o una línea imaginaria, como en el tenis.
A eso hay que sumarle que los nobles practicaban diferentes modalidades. Algunos se cubrían la mano con protecciones, lo que recuerda a la pelota vasca o la pilota valenciana.
En cambio, otros comenzaron a optar por utilizar pequeñas palas de madera para impulsar la pelota. Es decir, no hay duda de que también es el origen de deportes de raqueta como el tenis y, por tanto, del pádel.
La evolución del juego de la palma: de deporte aristócrata a popular
Otra curiosidad muy llamativa es que durante siglos el juego de la palma fue una actividad reservada a la aristocracia.
La explicación es que para disputar el partido era necesario utilizar mucho espacio, y disponer de una vestimenta y de un material adecuado, por lo que los más pobres no tenían forma de practicarlo.
No obstante, como ha pasado con otros deportes modernos, la popularidad hizo que empezase a practicarse entre las clases urbanas acomodadas y, con el paso del tiempo, incluso en monasterios y conventos.
De hecho, algunos estudios señalan que en los claustros de los monasterios se disputaban partidas entre frailes, lo que ayudó a preservar y adaptar el juego en momentos de cambio social.
Ya en la Edad Moderna, la evolución de la palma dio lugar a distintas variantes: la pelota vasca en el norte de España y el tenis en las cortes europeas, sobre todo en Francia y Reino Unido.
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