Hallazgo de gran valor en Valencia: las reformas de una plaza sacan a la luz un refugio de la Guerra Civil en zigzag con capacidad para 60 personas
Las obras de remodelación de la plaza Corazón de Jesús, en Manises (Valencia), han sacado a la luz un importante vestigio de la Guerra Civil que permanecía oculto bajo el pavimento desde hace décadas.
Bajo la plaza permanecía oculta una zanja-refugio de 1938, preparada para resguardar a unas 60 personas de los bombardeos.
El descubrimiento resulta especialmente relevante porque no existían planos ni documentación municipal que acreditaran la existencia de esta infraestructura.
Sin embargo, algunos vecinos de mayor edad conservaban el recuerdo de que bajo la plaza se escondía un antiguo refugio. Ahora, la excavación arqueológica ha confirmado que aquella memoria oral estaba respaldada por la realidad, aportando una nueva pieza para comprender cómo se organizó la defensa pasiva en la comarca durante el conflicto.
Un refugio de la Guerra Civil en Manises con un singular diseño en zigzag
La estructura apareció durante los trabajos de movimiento de tierras. Según explica el arqueólogo responsable de la excavación, Ignacio Hortelano, todo apunta a que fue levantada en 1938, cuando la Guerra Civil se encontraba en una de sus fases más intensas.
Lejos de tratarse de un gran búnker de hormigón, los especialistas la identifican como una zanja-refugio, una tipología mucho menos habitual en entornos urbanos.
Su diseño recuerda al de las trincheras militares, ya que buscaba ofrecer protección utilizando el menor número posible de materiales y ejecutándose con rapidez.
Las dimensiones del pasadizo son reducidas: aproximadamente 1,70 metros de altura y 90 centímetros de anchura. Aun así, el espacio estaba preparado para acoger simultáneamente a unas 60 personas mientras duraban las alarmas por ataques aéreos.
Así protegía esta zanja-refugio a la población durante los bombardeos de la Guerra Civil
Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es su trazado en zigzag. Esta solución arquitectónica no respondía a un criterio estético, sino puramente funcional. Gracias a ese recorrido quebrado, la onda expansiva provocada por una explosión tenía muchas más dificultades para propagarse por todo el interior del refugio.
Además, la estrechez del pasillo reducía las posibilidades de que una bomba impactara directamente en su interior. Para completar el sistema defensivo, la estructura contaba con una cubierta de hormigón que ayudaba a camuflarla desde el aire y aumentaba la protección frente a los bombardeos.
Entre los elementos documentados durante la excavación también destacan dos accesos independientes, una característica que facilitaba la entrada y salida de personas sin generar aglomeraciones en momentos de máxima tensión.
A ello se sumaba un sistema de drenaje conectado a pozos de ladrillo macizo, pensado para evacuar el agua de lluvia y mantener operativo el refugio incluso en condiciones meteorológicas adversas.
El antiguo mercado de Manises ocultó durante décadas este refugio histórico
La ubicación del refugio tampoco parece casual. En este mismo espacio se encontraba el antiguo mercado municipal de Manises hasta la década de 1970, por lo que cientos de personas transitaban diariamente por la zona.
Disponer de un refugio tan próximo permitía que comerciantes, compradores y vecinos pudieran resguardarse con rapidez en caso de alarma.
Con el crecimiento urbanístico de finales del siglo XX, la estructura quedó completamente enterrada. A principios de los años 80, durante la pavimentación de la plaza, parte de la cubierta original fue demolida por la maquinaria.
Más tarde, la instalación de una fuente ornamental alteró el recorrido de uno de sus tramos, contribuyendo a que el refugio desapareciera de la vista durante décadas.
Los trabajos arqueológicos actuales permitirán recuperar parte de este patrimonio histórico y documentarlo antes de continuar con la remodelación del espacio público.
Según ha explicado el arqueólogo Ignacio Hortelano, la excavación ha permitido confirmar la existencia y características de esta singular zanja-refugio, cuya presencia solo se conservaba en la memoria de algunos vecinos.
Por su parte, el Ayuntamiento de Manises considera que el descubrimiento aporta un nuevo capítulo a la historia local y mejora el conocimiento sobre los sistemas de protección civil utilizados durante la Guerra Civil.
Asimismo, la intervención se desarrolla dentro de unas obras financiadas con una subvención de la Diputación de Valencia.