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Eduardo VIII, el Rey de Inglaterra que abdicó por amor

La historia de la realeza ha estado ligada a muchos romances. Eduardo VIII renunció a la corona por amor. ¿Te gustaría saber más sobre esto?

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  • Francisco María
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Lo hemos comentado en muchas ocasiones, y es que la realidad es capaz de superar a la ficción y un buen ejemplo de ello es la historia de Eduardo VIII, quien renunció al trono de Inglaterra por amor. Sin duda alguna, bien podría tratarse de una novela romántica, pero es la más pura realidad.

Eduardo VIII: el rey que renunció por amor

No hay muchos casos en la historia de abdicaciones por amor; sin embargo, uno de esos pocos casos y que, además, es ampliamente conocido fue el de Eduardo VIII. Esta abdicación, de hecho, fue la cambió el curso de la historia e hizo que años más tarde se coronara como reina de Inglaterra a Isabel II.

Heredero natural al trono británico, por tratarse del primogénito del rey Jorge V y su esposa María. Eduardo VIII, desde muy temprana edad, sobresalía por su simpatía y también por ser buen mozo, de allí que haya tenido una vida amorosa particularmente activa, aunque, finalmente, fue una mujer plebeya, norteamericana y dos veces divorciada la que conquistaría por completo el corazón del futuro rey de Inglaterra.

La personalidad de Eduardo era muy vivaz y hay quienes dicen que, simplemente, quería hacer lo que se le antojara y, al menos en sus primeros años mozos, ser rey no era, precisamente, una prioridad. En su edad adulta, además, se caracterizó por tener romances, en su gran mayoría, con mujeres casadas. Sin embargo, como comentamos anteriormente, fue Wallis Warfield, una norteamericana nacida en Pensilvania, la que se robó el corazón de Eduardo, hasta el punto de renunciar por amor.

Eduardo VIII, cuyo nombre original era David, comenzó su romance con Wallis cuando su padre agonizaba por la enfermedad que le acarreaba. Por otro lado, Wallis no solo no gustaba por el hecho de ser americana y plebeya, sino que además estaba casada en segundas nupcias con Ernest Simpson, de quien adoptaría su apellido.

Un país conservador

Junto a todos los elementos anteriores, es importante destacar que la sociedad de aquel entonces era profundamente conservadora, por lo que no veían con buenos ojos esa relación en particular. Willis era, además, el alma de la fiesta y solía tener un comportamiento que iba mucho más allá del esperado por la sociedad para ese momento.

El resultado, como era de esperarse, fue un rechazo total y más cuando, en la intimidad, Eduardo VIII anunció que se casaría con Willis en lo que se resolviera el tema del divorcio. Apenas diez meses después y antes de ser coronado, recibió una carta del parlamento en la que le indicaban que no aceptarían ese matrimonio, a lo que Eduardo reaccionó renunciando al trono.

Como consecuencia, Alberto, su hermano menor padre de Isabel, se convirtió en rey, por cierto, uno de los más queridos y respetados. Y tú, ¿conocías esta historia de amor y renuncia?