Gastronomía
Comida española

Si estás a dieta mejor no sigas leyendo: uno de los platos más caloríficos de España lleva jabalí y chocolate

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

El recetario tradicional español está repleto de guisos invernales contundentes, pero pocos destacan tanto por sus ingredientes como el civet de jabalí. Un manjar de caza intenso, profundo y absolutamente irresistible, para combatir el frío.

Eso sí, no está precisamente pensado para los que tengan que estar pendientes de la báscula. Si es tan famoso en invierno es por ser muy calórico. Incluye carne de monte, vino tinto, tocino y un llamativo toque de chocolate.

Por todo ello el civet de jabalí es un plato que sólo apetece probar en invierno, con pan para mojar sin remordimientos y con una buena sobremesa. Eso ha hecho que sea especialmente famoso en el Pirineo y en el norte de España.

Por qué el civet de jabalí es el guiso de invierno perfecto contra el frío

No hay que engañarse: el civet de jabalí es un plato energético. Su perfil nutricional explica por qué se asocia a jornadas de frío y a menús festivos más que a dietas de adelgazamiento.

La receta clásica combina carne de jabalí con tocino o manteca, vino tinto, harina para espesar y, en muchas versiones, frutos secos. Todo ello se cocina durante horas hasta obtener una salsa densa y brillante.

El detalle que más sorprende a quien no lo conoce es el chocolate. Se añade al final de la elaboración pero no endulza el plato, sino que aporta profundidad, color oscuro y una textura sedosa muy característica.

Ese toque, junto con la grasa del guiso, eleva notablemente las calorías por ración. Por eso, lo recomendable es disfrutarlo de forma ocasional y en raciones moderadas, especialmente si se sigue un plan de control de peso.

La historia del mejor guiso invernal español a base de jabalí y chocolate

El civet tiene sus raíces en la cocina medieval europea, especialmente en la tradición occitana y catalana. Y es que nació como una forma de aprovechar las carnes de caza mayor mediante largas cocciones que ablandaban las piezas más duras.

Durante siglos se elaboró con animales como liebre, ciervo o jabalí, siempre con una base de vino tinto, cebolla y cocción lenta.

La maceración previa de la carne (clave en la receta) permitía suavizar el gusto potente del jabalí y aromatizar el conjunto. Hoy la cocina rápida gana enteros, pero nada comparable con un civet de jabalí preparado durante horas.

La necesidad de emplear tanto tiempo y requerir de ingredientes de máxima calidad ha hecho que muchos prefieran probarlo en un restaurante de montaña antes que cocinarlo en casa.

Cuál es el truco secreto para preparar el mejor civet de jabalí cuando hace frío

La clave para preparar un buen civet de jabalí es elegir bien el producto y no tener prisas. El cocinado empieza 48 horas antes, cuando se trocea la carne y se deja macerar en vino tinto con verduras, hierbas y especias.

Después se dora el jabalí en la cazuela, se incorporan las verduras pochadas y se añade el líquido de la marinada. A partir de ahí, fuego suave y tiempo.

La cocción lenta es fundamental para que la carne quede tierna y la salsa concentre todo su sabor. En el tramo final debes ligar la salsa con chocolate negro, lo que aporta un acabado oscuro y brillante.