Comida española

Antiguamente era la comida de verano de los campesinos en Cádiz: hoy dicen que fue ‘el primer refresco isotónico de la historia’

Aguaíllo, bebida isotónica de Cádiz, refresco de los campesinos contra el calor.
Recreación Aguaíllo.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

A veces utilizamos trucos caseros para combatir el calor del verano pensando que somos muy ingeniosos y modernos. Sin embargo, los mejores remedios para refrescarse ya los utilizaban los campesinos. En Cádiz tenemos un buen ejemplo gracias a una bebida.

Por supuesto, nos referimos al aguaíllo, una sopa fría que servía a los jornaleros y campesinos para reponer fuerzas y combatir las olas de calor. Se hacía con agua muy fría, verduras, aceite, sal y vinagre.

Ahora está volviéndose a poner de moda, ya que podría considerarse como la primera bebida isotónica de la historia, mucho antes de que existieran las bebidas específicas para deportistas.

El aguaíllo, la bebida isotónica de los campesinos en Cádiz para combatir el calor

El aguaíllo es una receta tradicional de la Sierra de Cádiz, que servía como solución rápida y barata para refrescarse durante las largas jornadas en el campo andaluz. sino como una solución rápida para refrescarse en plena jornada de campo.

Los trabajadores llevaban el aliño preparado y, una vez en el campo, añadían agua de la fuente que tuvieran cerca. Así podían tomarlo solo, como entrante de la comida, o acompañando un bocadillo.

De hecho, su función era bastante parecida a la del gazpacho, ya que se tomaba para hidratarse, refrescarse y aprovechar lo que se tenía a mano. La diferencia es que el aguaíllo era todavía más ligero y fácil de llevar encima.

Lo más habitual era preparar esta suerte de bebida isotónica primitiva con lechuga, cebolleta, tomate, aceite de oliva, sal, vinagre y agua muy fría. Aun así, no tiene una receta cerrada porque sus ingredientes dependían de la disponibilidad de cada zona.

Por qué dicen que esta bebida de campesinos gaditanos es el primer refresco isotónico

Antes de que las bebidas isotónicas se pusieran de moda, el aguaíllo ya cumplía una función similar en los campos andaluces. No sólo era un refresco frío, sino que se utilizaba para reponer líquidos, sales y energía durante los días de calor.

Por ejemplo, el agua aportaba hidratación inmediata; la sal ayudaba a recuperar parte de lo perdido con el sudor; el vinagre daba viveza y el aceite añadía sabor y calorías.

Aunque no se preparó siguiendo fórmulas científicas, gracias a la tradición popular encontraron una bebida perfecta para refrescarse cuando hacía calor y mantener el cuerpo en buen estado.

En algunas versiones incluso se sirve con trozos pequeños de hielo, hasta quedar casi como una bebida para acompañar la comida.

Cómo se prepara el aguaíllo o el aguadillo de lechuga al estilo gaditano

La base del aguaíllo cambia según la zona, pero el objetivo siempre es refrescar y recomponer el cuerpo. En muchas casas se prepara con lechuga muy picada, ajo, sal, vinagre y aceite de oliva virgen extra.

Primero se lava y se corta la lechuga muy fina. Después se maja ajo con sal en un mortero y se añade a la verdura. El vinagre debe notarse, porque luego el agua rebaja la potencia del aliño.

Para que sea un buen reconstituyente hay que ser generoso con el aceite que, además, es lo que eleva la bebida a algo más que agua con verduras.

Al final se añade agua muy fría, incluso hielo, y se sirve de inmediato. El objetivo es que esta bebida isotónica primitiva llegue a la mesa casi helada.

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