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Yepes, el capitán imputado en el caso de las cloacas: «Jacobo me presentó a Leire que buscaba irregularidades de la UCO»

El investigador policial denuncia a OKDIARIO una "persecución horrorosa" y niega saber que Leire Díez era una fontanera

"Jacobo me presentó a Leire que buscaba irregularidades de la UCO, yo no soy ni del PSOE ni del PP"

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  • Irene Tabera | Fernán González

El capitán de la UCO Juan Sánchez Yepes denuncia públicamente, en una entrevista exclusiva concedida a OKDIARIO, que está siendo víctima de lo que él mismo califica como una «persecución horrorosa» desde que se abrió el primer procedimiento judicial, el caso de hidrocarburos Gaslow, en el que figura como investigado.

A su juicio, los que le acusan han procedido de manera sesgada: «Están sacando lo que les interesa de tres horas de supuesta grabación». Ha insistido en que está «deseando ver la grabación» completa antes de pronunciarse sobre su contenido.

El imputado, ahora suspendido de funciones –aunque precisa que la medida no implica la pérdida de su destino por tratarse de una plaza obtenida por concurso de méritos–, sostiene que la situación le ha «destruido moralmente» y que la acumulación de cargos está erosionando su presunción de inocencia. «Ya son dos imputaciones contra mi presunción de inocencia», ha lamentado con visible indignación.

La acusación más reciente, según relata el propio investigador, tiene su origen en una grabación que habría realizado subrepticiamente Leire Díez durante tres horas en una conversación mantenida hace aproximadamente año y medio o dos años. Asegura que fue a ver a su abogado, Jacobo Teijelo, y se topó allí con la militante del PSOE que se presentó como investigadora y nunca como enviada del PSOE.

El agente ha subrayado que desconoce el contenido exacto de lo registrado: «No recuerdo lo que dije. Eso fue hace dos años, un año y medio. No me acuerdo perfectamente lo que dije».

Añade que por ahora no sabe si se siente «traicionado». Dice que quería el mismo trato de la Fiscalía a otros investigados y no un trato de favor. Ahora ve que el objetivo de Leire no era denunciar irregularidades procesales en la UCO y sí «echar mierda contra determinados señores».

Considera que la acusación del juez Santiago Pedraz de desvelar información secreta de la UCO es falsa. Sostiene que previamente ya se había publicado en Internet la relación de altos cargos de esa unidad de la Guardia Civil. El sumario que se ha levantado parcialmente este lunes podría quitarle la razón.

Respecto a posibles irregularidades verbalizadas en esa conversación, el agente de la UCO admite que pudo haber «comentado determinadas actuaciones que no sean ilegales, pero a lo mejor son irregulares, que las hemos cometido todos los investigadores».

La acusación más grave, a su propia consideración, es la que lo sitúa como nexo entre distintos actores del caso: «Lo más grave para mí es todo esto de que yo soy la conexión con [Juan Vicente] Bonilla». Lo niega con contundencia.

El diario El Plural, recibiendo la difusión del PSOE, publicó que el capitán Bonilla tenía un informante, un empresario de hidrocarburos, que le puso sobre la pista de la corrupción de Koldo García. Sin embargo, el caso no nace por ahí y sí por una denuncia del Partido Popular.

Además, Bonilla ahora reclama 390.000 euros por la publicación en El Plural de mensajes manipulados que falsamente le acusaban del deseo de atentar contra Sánchez. En realidad, la ya célebre «bomba lapa» pensaban que se la podían poner a él por tener que atajar la corrupción del PSOE.

Sin embargo, el investigador rechaza cualquier responsabilidad: «Eso se mandó al juzgado. El juzgado lo mandó a la Fiscalía y se murió en el sueño de los justos».

En cuanto a las conversaciones entre Bonilla y su informante José Luis Caramés, presentadas por sus detractores como secretas y cuya difusión le atribuyen, el agente ha aclarado que su remisión al juzgado fue obra de la UCO: «Quien las remite al juzgado es precisamente la UCO en un acontecimiento de ese procedimiento. Y están todas las conversaciones ahí; yo no las he sacado yo, las han sacado ellos».

Clases de Derechos Humanos

Otro de los flancos que más ha irritado al imputado en las últimas horas es la acusación de que imparte clases de ética. Para sus detractores, el argumento suponía un recurso retórico de fácil impacto: señalar la contradicción entre alguien que enseña ética y está siendo investigado penalmente.

El agente lo ha rebatido con detalle: «Yo no he dado ética. Es ese recurso fácil de decir que está el lobo guardando a la gallina. Yo me dedico a formar sobre Derechos Humanos y otras cuestiones como la Corte Penal Internacional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos».

Ha añadido que en sus clases se ha limitado a recordar a sus alumnos el artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que consagra precisamente la presunción de inocencia para todo acusado.

El investigado ha mostrado también su malestar por la difusión pública de su imagen y su domicilio: «Han salido mis direcciones, no es plato de buen gusto».

En cuanto a su relación con los partidos políticos, ha sido taxativo y ha rechazado cualquier vinculación: «Que me dejen tranquilo con el PSOE. Yo no tengo nada que ver con el PSOE, ni con el Partido Popular, ni con ningún partido. Yo siempre me he dedicado a trabajar en mi mundo».

Asegura que trabajó en el Gabinete Técnico de la Guardia Civil y no como asesor personal de la directora de la Benemérita. Yepes asegura que se dedicaba a tramitar quejas de las asociaciones profesionales y no a enredar en contra de su propio cuerpo.

Frente a otros imputados, Yepes rompe su silencio y trata de atajar las acusaciones que le llegan de varios frentes en lo que considera una guerra cruzada entre agentes. El tiempo dirá si acaba condenado o es una víctima colateral de los tejemanejes de Ferraz.

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