España

Los sindicatos de prisiones culpan a Marlaska del descontrol penitenciario tras el asesinato de Lardero

Los sindicatos de prisiones consideran que el abandono de los profesionales que trabajan en las cárceles españolas por parte del ministerio que dirige Fernando Grande-Marlaska, unido a la politización y devaluación de la institución penitenciaria está provocando un caos en las cárceles: culpan a Marlaska de todo ello y lo hacen tras el asesinato del niño de 9 años en Lardero a manos de un depredador sexual que había salido a la calle antes de cumplir su condena.

Las organizaciones sindicales ACAIP-UGT y CSIF han iniciado una serie de movilizaciones para informar de tres incidentes muy graves ocurridos la pasada semana y que han vuelto a evidenciar la deriva hacia la que se encamina la institución penitenciaria.

El pasado 23 de septiembre, estas organizaciones sindicales declararon el conflicto colectivo en prisiones por los compromisos incumplidos por parte de los cargos que asumen responsabilidades en la administración penitenciaria y por la falta de respeto hacia los profesionales penitenciarios y el trabajo que desarrollan.

“La semana pasada, en el Centro Penitenciario de Jaén, una profesora sufrió un intento de agresión sexual por parte de un interno; en el Centro Penitenciario de Cuenca, un interno casi se lleva por delante la vida de un jefe de servicios al apuñalarlo con un cristal en el cuello; y hemos tenido que lamentar la muerte de un niño de 9 años en Lardero a manos de un liberado condicional al que se le había concedido el tercer grado en contra de los informes elaborados por los profesionales penitenciarios de El Dueso”, señalan ambos sindicatos en un comunicado en el que reclaman la atención debida a los funcionarios de prisiones.

La postura de ambas formaciones sindicales va a más. “Estas situaciones no se deben permitir en la sociedad del siglo XXI. Debemos poner todos los instrumentos necesarios para evitar que se produzcan. Estamos ante un claro ejemplo de la dejadez de la administración y de su interés más por los datos estadísticos, que por dar debido cumplimiento a la misión constitucional de reinserción y reeducación. No se toman las medidas adecuadas con los internos conflictivos, al contrario, se criminaliza la actuación de los trabajadores, se minimizan los incidentes y se da más importancia a la realización de programas tratamentales que a que estos mismos tengan resultados”.

Situación insostenible

Los dos sindicatos afirman que “la falta de respeto de los dirigentes de Instituciones Penitenciarias hacia sus trabajadores está abocando a una situación insostenible que empieza a tener consecuencias en la sociedad”.
Los funcionarios de prisiones, de hecho, destacan que se han cometido errores graves en la excarcelación de Francisco Javier Almeida, el acusado de acabar con la vida del pequeño Álex en Lardero. Al menos una sentencia de la Audiencia Nacional respalda la afirmación de que los errores cometidos en y por el departamento de Interior de Marlaska revisten una fuerte gravedad por su falta de responsabilidad in vigilando de los actos de un preso que se encontraba bajo su supervisión.

Almeida, de hecho, tenía un número de preso, como todos los internos de España, que inauguró en 1991, hace 30 años. Ese NIS (número de identificación sistemática) de 10 cifras esconde todos los detalles de la historia de un recluso que ha regresado por tercera vez a la institución penitenciaria, de dónde la vida de un niño de 9 años da fe de que no debería haber salido nunca. Eso lo tuvieron muy claro en la cárcel cántabra de El Dueso, donde Almeida pidió el cambio de grado penitenciario para poder acceder a la libertad condicional.

Los responsables de El Dueso se negaron a acceder a su petición pese al excelente comportamiento del interno al creer que tal vez no estaba preparado para una vida en libertad. El primer error de Interior fue desoír el criterio de quienes trataban cara a cara con Almeida. El segundo fue enmendarles la plana pidiendo desde Madrid ese tercer grado que le permitiría solicitar la libertad condicional que le puso cerca del pequeño Álex. Podría valorarse como un error en la valoración del pronóstico del recluso, pero es que hubo más errores, como el seguimiento de la libertad condicional obtenida por el preso en mayo de 2020, cuando todavía tenía tres años de condena por delante.