La bandera española vuelve al Palau mientras Sánchez hace gestos con quienes quieren romperla
Quim Torra ha obligado a Pedro Sánchez a pasar bajo la pancarta que reclama la libertad de los dirigentes condenados por el referéndum ilegal
Hasta las 11.50 horas de este jueves, Pedro Sánchez tenía previsto entrar a las cocheras del Palau de la Generalitat en su coche oficial. Diez minutos más tarde, a su llegada, su vehículo se detuvo finalmente en la Plaza Sant Jaume, obligando a Sánchez a pasar por debajo de la pancarta que ha llevado a Quim Torra a la inhabilitación. El dirigente independentista había dado las directrices: esperar al presidente del Gobierno junto a su jefe de protocolo, a unos cinco metros de distancia del comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, que sería el primero en saludar a Sánchez. Al socialista no le quedó otra que bajarse allí.
El presidente catalán había ordenado desplegar el pelotón de gala de los Mossos y convirtió el Palau en un auténtico fortín. Sánchez, que entró a la plaza que acoge las sedes de la Generalitat y el ayuntamiento -que visitará este viernes- con el sonido de las campanas de la catedral marcando puntualmente las doce, llegó en una comitiva de ocho coches con el distintivo de la delegación española. Torra quiso dar a Sánchez el trato de jefe de un Estado extranjero y él entró al juego.
El hielo lo rompió el socialista con un «bon dia president, ¿què tal?». Tras el apretón de manos, ambos entraron al Palau entre agentes uniformados de gala y en formación.
Tras subir las escaleras nobles, foto de mandatarios y entrada al Saló Verge de Montserrat, la sala de audiencias del despacho presidencial elegida para el encuentro. Se trata de una dependencia que, normalmente, Torra no usa para no faltar el respeto a su antecesor, Carles Puigdemont.
Torra entregó a Sánchez dos libros, uno sobre poesías y otro sobre derechos humanos. Tras ello, se inició la reunión, de una hora y media. Cordial y «dentro de la normalidad», según fuentes de La Moncloa.
Moncloa: «Objetivos cumplidos»
El Gobierno se felicita por los «objetivos cumplidos». Es más, fuentes del Ejecutivo celebran incluso que, tras diez años, «hemos conseguido que la bandera de España volviese a entrar al interior del Palau». Gestos, gestos y más gestos. Los que agradecía Torra en su comparecencia tras escuchar a Sánchez. Pero no suficientes para el catalán. Quiere hechos.
Tras el encuentro, ambos comparecieron por separado en la galería gótica, el mismo lugar donde el presidente catalán dio por finalizada la legislatura la semana pasada. Triunfalismo del Gobierno y cautela de la Generalitat. Un único acuerdo ya conocido: la mesa de negociación se reunirá a lo largo de este mes de febrero. Como Torra con sus elecciones, la fecha se la guardan.
Un paripé que nadie recordaba en el Palau y que ha obligado a extremar las medidas de seguridad de forma inusual. La pregunta que se hacen todos: ¿Servirá de algo?
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