Las ONG que protegen a los invasores de Ceuta se alojan en un edificio público cedido por el ministerio de Elma Saiz
El Gobierno blinda con un edificio público a las ONG de la invasión de Ceuta y abandona a la Policía en barracones
El Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, dirigido por Elma Saiz, ha puesto a disposición de la ONG Accem la Casa del Mar, sede del Instituto Social de la Marina en Ceuta, para alojar a los voluntarios que la organización ha desplazado a la ciudad autónoma. OKDIARIO ha localizado a activistas de Accem entrando en el edificio, confirmando que la cesión de estas instalaciones gubernamentales es ya una realidad, mientras los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado enviados a Ceuta para hacer frente a la invasión migratoria siguen pernoctando en barracones, en condiciones que distintos colectivos policiales han calificado de indignas.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por ceder a estos voluntarios una sede ministerial pensada originalmente para los trabajadores del mar, dotada de comodidades muy superiores a las que sufren los policías desplegados en la ciudad autónoma.
La Casa del Mar de Ceuta, donde se aloja ahora a los activistas de Accem, depende del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones a través del Instituto Social de la Marina, y está pensada, según su propia normativa de uso, para los trabajadores en alta del Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores del Mar, sus beneficiarios y los pensionistas del sector, no para miembros de organizaciones no gubernamentales. El edificio dispone de 27 habitaciones —21 dobles, una de ellas adaptada para personas con discapacidad, y 6 individuales—, todas con baño propio, repartidas entre la segunda y la tercera planta.
Los huéspedes de la Hospedería cuentan además con sala de lectura y préstamo de libros y prensa diaria, sala de televisión, espacios de ocio con juegos de mesa, zona de recepción de visitas, restaurante-bar y cafetería en la planta baja, y un servicio de lavandería de lunes a viernes, además de limpieza diaria de habitaciones. Mientras los activistas de Accem —una ONG financiada con 84 millones de euros de dinero público— disfrutan de estas comodidades pensadas originalmente para los trabajadores del mar, los policías desplegados en Ceuta para contener la invasión migratoria continúan hacinados en barracones.
Consultado por OKDIARIO, el ministerio de Elma Saiz ha justificado la cesión de las dependencias de la Casa del Mar a los activistas de Accem alegando que este tipo de uso está «permitido en situaciones de carácter excepcional» y que, además, se encuentra «contemplado en la normativa reguladora de la gestión del patrimonio de la Seguridad Social y las competencias del Instituto Social de la Marina (ISM)».
«Merecen ser escuchados», dice Accem de los invasores
Accem cuenta con psicólogos, trabajadores sociales e integradores en la explanada de Loma Margarita, donde se han instalado unos 4.000 inmigrantes ilegales. El llamado Espacio de Atención Loma Margarita «ha atendido ya a alrededor de 1.300 personas que se encontraban en situación de calle en la ciudad, garantizándoles alojamiento, techo y tres comidas diarias», ha comunicado la ONG.
Los inmigrantes ilegales atendidos en el dispositivo son en su totalidad hombres procedentes de distintos países del África subsahariana, como Sudán, Somalia, Malí o República Centroafricana, territorios marcados por conflictos prolongados y crisis humanitarias. Desde Accem insisten en que cada uno de ellos llega «con una historia que merece ser escuchada», una máxima que, sin embargo, no parece aplicarse con el mismo empeño a los agentes españoles durmiendo en condiciones tercermundistas tras semanas de servicio ininterrumpido en la ciudad autónoma.
La organización, que se define como especializada en la atención a refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes, sostiene que su intervención responde a la «situación extraordinaria» vivida en Ceuta y que se pone «al servicio de la sociedad española, de sus instituciones y de las personas más vulnerables».