El lema de vida de Pablo Picasso, pintor y escultor español: «El que piensa que puede, puede; el que piensa que no puede, no puede»
Pablo Picasso convirtió la confianza en uno mismo en una forma de afrontar la creación. El pintor y escultor malagueño no dejó de experimentar durante una trayectoria marcada por los cambios de estilo, la búsqueda constante y una enorme capacidad de trabajo.
Su frase célebre «El que piensa que puede, puede; el que piensa que no puede, no puede» se basa en que convicción también puede condicionar aquello que una persona se atreve a intentar.
Picasso nunca se conformó con repetir lo aprendido. Esa actitud le permitió asumir cambios que, para otros artistas, podían resultar arriesgados y convertirlos en nuevas oportunidades de expresión.
Más allá de su talento, su carrera estuvo marcada por la capacidad de observar, aprender y probar caminos diferentes.
¿Cómo influyó esta mentalidad en la trayectoria de Pablo Picasso?
El artista nació en Málaga en 1881 y comenzó su formación artística desde muy joven. Su traslado a Barcelona y, posteriormente, a París le permitió entrar en contacto con los principales movimientos de la vanguardia europea.
Allí desarrolló una trayectoria que pasó por diferentes etapas, desde el período azul y el período rosa hasta el cubismo, movimiento del que fue uno de sus principales creadores.
La evolución de Picasso estuvo marcada por su rechazo a permanecer dentro de un único lenguaje artístico. En lugar de repetir fórmulas conocidas, modificó su manera de representar las figuras, el espacio y los objetos. Esa voluntad de experimentar explica la enorme diversidad de su producción y ayuda a entender su papel decisivo en el arte del siglo XX.
Su relación con la creatividad también quedó reflejada en una de sus frases más conocidas: «El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto».
Pablo Picasso y su producción como pintor y escultor
Historia Arte (HA!) calcula una producción aproximada de 13.500 pinturas y diseños, 100.000 grabados, 34.000 ilustraciones para libros y 300 esculturas o cerámicas.
La escultura ocupó un lugar mucho más importante en la trayectoria del artista de lo que puede sugerir su fama como pintor. El Museo Guggenheim de Bilbao explica que Picasso trabajó esta disciplina prácticamente desde los comienzos de su carrera y que la consideraba un medio de expresión al mismo nivel que la pintura, el dibujo o el grabado.
Su relación con la materia fue además profundamente experimental. El Guggenheim de Bilbao documenta el uso de arcilla, yeso, bronce, cemento, madera, cerámica, chapas metálicas y objetos encontrados.
El malagueño no se limitó a trasladar sus ideas pictóricas a tres dimensiones: exploró las posibilidades específicas de cada material y utilizó el cuerpo humano como uno de los ejes fundamentales de sus investigaciones escultóricas.
La magnitud de su producción ayuda a poner en perspectiva esa actitud. Pablo Picasso murió en Mougins (Francia) en 1973, después de una carrera que transformó la pintura y la escultura modernas.
Su lema sobre la capacidad de conseguir aquello que uno se propone encaja con una trayectoria basada en la experimentación, aunque su legado también demuestra que la confianza necesita acompañarse de trabajo, aprendizaje y una voluntad constante de explorar nuevos caminos.