España
OKUPAS

Una okupa de Alcobendas: «Me han dejado con lo puesto, o me compra ropa la policía o tendré que robar»

Una intervención policial perfectamente diseñada ha desalojado a los okupas de Alcobendas

Amenazas, gritos y tensión: así se ha vivido desde dentro el desalojo okupa de Alcobendas

«Me han dejado con lo puesto, o me compran los policías la ropa, o me tendré que ir a robar», con estas palabras se ha expresado una okupa del edificio de Alcobendas tras ser desalojada. Sin embargo, todos los okupas fueron avisados hace días de que se iba a proceder el desalojo y fuentes judiciales aseguran que se les van a dar siete días para que vayan a recoger las cosas que han dejado. Además, esta misma joven también asegura que no había menudeo de droga en el edificio cuando existía un narcopiso en la segunda planta y cultivos de marihuana en los trasteros.

Visiblemente enfadada, una joven okupa ha denunciado que ha sido desalojada de un piso en el que llevaba viviendo ocho años sin pagar por él. A ella se suman 300 okupas más que han sido desahuciados de los pisos ubicados en la mayor okupacion de la Comunidad de Madrid. Se trata del inmueble ubicado en la calle Francisco Largo Caballero de Alcobendas (Madrid), propiedad de la empresa Viviendas Acogida S.A., que fue okupado en tan sólo cuatro meses. Todo comenzó en 2013, cuando dos delincuentes habituales de la zona okuparon los primeros pisos y empezaron a comercializar con ellos por 200 euros.

Desde entonces, tan solo dos inquilinos han pagado el alquiler. El primero de ellos es Juan, el propietario del bar chino ubicado en el bajo del edificio, que ha llegado hasta a sufrir un robo en su casa cuyos autores fueron los okupas. «Yo he pagado siempre el alquiler, estoy contento de que se vayan los okupas, vamos a estar más tranquilos y la gente no va a tener miedo de venir a mi bar», asegura Juan en una conversación con OKDIARIO.

Al igual que Juan, también otra vecina ha seguido pagando la mensualidad de su alquiler. «Me planteé dejar de pagar en varias oportunidades pero quería seguir en mi casa, he aguantado», explica esta vecina que ha sido la única, que junto a Juan, han pagado por vivir allí durante la última década. Ambos pagan una baja mensualidad que no llega a los 500 euros.

«Aquí han vivido personas que estaban en búsqueda y captura, narcotraficantes y mujeres que habían denunciado a sus parejas por violencia de género para recibir subvenciones cuando sus maridos se encontraban en Marruecos,», asegura un conocedor de primera mano del caso consultado por OKDIARIO. Ahora, gracias a una intervención policial perfectamente diseñada, los okupas están fuera. La operación se ha saldado con dos detenidos y se ha incautado una bolsa de cocaína que llevaba una okupa escondida en su vagina.

100 juicios

Echar a los okupas ha costado un embrollo judicial sin precedentes. Tras más de 100 juicios repartidos por una decena de juzgados, los propietarios han conseguido recuperar su inmueble. «Lo hemos conseguido pero a qué precio, hemos gastado muchísimo dinero, la empresa propietaria seguía pagando el IBI y los suministros del edificio además de todas las costas judiciales», aseguran fuentes jurídicas muy cercanas al caso que prefieren mantener el anonimato.

Es importante reseñar que el principal culpable de la tardanza para tener una sentencia firme ha sido un juez del Juzgado de Instrucción número cuatro que ha puesto numerosos impedimentos retrasando los procedimientos y favoreciendo la okupacion. Además, las continúas alegaciones de cada okupa, las citaciones dilatadas en el tiempo y los expedientes paralizados han provocado que el inmueble haya tardado 12 años en recuperarse.