España
Terrorismo

OKDIARIO caza al sanguinario etarra Txeroki paseando en libertad: ni se arrepiente ni pide perdón

El sanguinario jefe de ETA va 'escoltado' por dos hombres, y uno de ellos intenta impedir que se le grabe

Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, ya se mueve con total libertad por la calle. El Gobierno vasco abrió las puertas de la cárcel de Martutene al sanguinario jefe de ETA el pasado lunes, pese a su condena de 377 años de prisión. Ahora disfruta de un régimen de semilibertad que la asociación Dignidad y Justicia atribuye a «la exigencia de Bildu para apoyar a Pedro Sánchez». El terrorista únicamente va al centro penitenciario a pasar la noche.

OKDIARIO ha sido testigo de los movimientos de Txeroki durante las primeras horas en su condición de beneficiario del tercer grado, que ha dado lugar a la foto de la vergüenza: la del criminal liberado. Se le concedió sin constar arrepentimiento de sus crímenes ni desvinculación de la izquierda abertzale. Es más, Txeroki guarda silencio cuando OKDIARIO le pregunta si se arrepiente de sus crímenes o si quiere pedir perdón a las víctimas de ETA.

Además, el criminal acude a la prisión por la noche, de vuelta tras toda la jornada fuera, acompañado en todo momento. Junto al conductor que lo lleva a la cárcel hay una segunda persona que lo espera en la puerta, y que intenta evitar que OKDIARIO recoja el momento en imágenes con un paraguas, con el que obstaculiza la cámara.

Txeroki fue capturado en noviembre de 2008 en Francia, donde comenzó a cumplir condena hasta su traslado a España en 2018 para ser juzgado por diversas causas pendientes. En julio de 2011 fue sentenciado a 377 años de cárcel por 20 delitos de asesinato en grado de tentativa -18 años por cada uno- y por uno de estragos terroristas. Entre ellos, el intento de asesinato de la ex teniente de alcalde de Portugalete (Vizcaya), Esther Cabezudo (PSE), en febrero de 2002.

También ha sido condenado a otros 18 años de prisión por intentar matar a una periodista, la ex delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero, en enero de 2002.