España
Invasión de Ceuta

Mónica García busca médicos que hagan guardias «voluntarias» para maquillar el colapso sanitario en Ceuta

La situación ha provocado también un enfrentamiento entre el Ministerio y los profesionales sanitarios de Ceuta

La realidad de la presión asistencial en Ceuta vuelve a chocar con el discurso del Ministerio de Sanidad. Mientras la ministra Mónica García sostiene que el sistema sanitario de la ciudad está «tensionado» pero no colapsado, la propia Gerencia de Atención Sanitaria ha tenido que recurrir al voluntarismo de los facultativos para garantizar la cobertura del Servicio de Urgencias Hospitalarias ante la situación migratoria tras la invasión a la ciudad autónoma española.

Así consta en un escrito fechado este 20 de agosto y firmado por el gerente de Atención Sanitaria de Ceuta: «Dada la situación migratoria que estamos atravesando, se solicita a los responsables de los servicios que aporten a la Secretaría de Gerencia un listado de facultativos que estén dispuestos a realizar guardias voluntarias en el Servicio de Urgencia Hospitalaria».

El documento supone un reconocimiento oficial de que la presión generada por la crisis migratoria sigue obligando a adoptar medidas extraordinarias para mantener la cobertura asistencial. No se trata ya únicamente de los datos de actividad registrados desde la entrada masiva del 30 y 31 de julio, sino de la necesidad de buscar médicos voluntarios que permitan asegurar las guardias hospitalarias.

La petición contrasta con el mensaje trasladado por Mónica García durante su visita a Ceuta. La ministra negó que exista un «colapso sanitario» y aseguró que el sistema había sido capaz de absorber el incremento de demanda sin alterar la atención ordinaria a los ceutíes. Según los datos facilitados por Sanidad, entre el 31 de julio y el 14 de agosto, INGESA realizó 5.801 asistencias, con un máximo de 1.149 en un solo día, el 31 de julio. El Ministerio destacó además que se habían incorporado más de 60 profesionales de refuerzo, argumento que han negado los médicos.

Hay que tener en cuenta algo fundamental en este escrito. En Ceuta y Melilla la gestión sanitaria depende del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), organismo adscrito al Ministerio de Sanidad, por lo que las decisiones que adopta la dirección o la gerencia de Atención Sanitaria no son ajenas al departamento que dirige la ministra.

Del mismo modo que en una comunidad autónoma las decisiones de un consejero de Sanidad se enmarcan en la responsabilidad del Gobierno autonómico y de su presidente, en Ceuta y Melilla la gestión del Ingesa forma parte de la estructura sanitaria del Estado y, por tanto, está bajo la responsabilidad última del Ministerio de Sanidad.

Mónica García, en su ambigüedad argumental, reconoció, no obstante, que existen áreas «especialmente tensionadas», entre ellas Urgencias y las plantas de Medicina Interna y Cirugía. Su argumento es que esa presión no equivale a un colapso porque el hospital mantiene capacidad disponible y no se han suspendido consultas ni intervenciones programadas, algo que también discuten los sanitarios, como las enfermeras que han elevado a la Inspección de Trabajo la falta de refuerzos, la imposición de jornadas extra y la recepción de órdenes laborales por WhatsApp.

Situación fuera de control

La petición se produce, además, después de semanas de una presión asistencial extraordinaria. El 31 de julio, jornada de mayor intensidad de la entrada masiva, se contabilizaron 1.149 atenciones sanitarias. Posteriormente, aunque la demanda descendió, siempre según datos ministeriales, el dispositivo especial se mantuvo activo y el hospital ha continuado atendiendo a pacientes relacionados con la crisis.

La situación ha provocado también un enfrentamiento creciente entre el Ministerio y los profesionales sanitarios de Ceuta. El Colegio de Médicos y organizaciones sindicales han denunciado que la llegada masiva de inmigrantes ha llevado al límite a un sistema que ya arrastraba problemas de falta de facultativos y dificultades para cubrir determinados puestos.

A estas denuncias se han sumado las enfermeras, que han alertado de una situación que califican de crisis sanitaria y han señalado un incremento de patologías como gastroenteritis, sarna, impétigo y tuberculosis, además de una elevada presión sobre los servicios asistenciales.

Ante todos estos datos, el escrito de la Gerencia, fechado hoy, ofrece una imagen muy distinta de la situación sobre el terreno y contradice el relato que la propia ministra ha pretendido trasladar. Una realidad que no responde únicamente a la coyuntura actual, sino que pone de manifiesto las deficiencias de una gestión sanitaria que se arrastran desde el inicio de su mandato.