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Moncloa oculta la agenda de Begoña Gómez en África porque «no ha sido elegida por el pueblo»

  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

Begoña Gómez forma parte de la comitiva que acompaña a Pedro Sánchez en la gira que le lleva estos días a Kenia y Sudáfrica. La presencia de la mujer del presidente socialista no fue confirmada hasta última hora y se ha evitado también dar detalles de la agenda que desarrollará en este viaje por África. Un continente que conoce bien por su cargo durante casi cuatro años como directora del IE Africa Center.

Desde Moncloa zanjan la cuestión sobre la que pregunta OKDIARIO: Gómez «viaja con el presidente, pero no existe agenda porque no ha sido elegida por el pueblo y, por tanto, no es representante oficial». Con estas palabras, rechazan dar explicaciones sobre la presencia de la esposa del líder del Ejecutivo en este viaje al extranjero a cargo, claro está, del erario público. Sí señalan que Gómez «puede que haga actividades al margen del presidente», con una agenda privada que tampoco ha trascendido.

Agenda privada

Moncloa siempre ha blindado con celo las actividades privadas de Gómez en estos viajes. Incluso en una ocasión, y preguntado por este asunto a través del Portal de Transparencia, el Ministerio de Presidencia alegó que revelarla resultaba «abusivo».

Desde la Secretaría de Estado de Comunicación sólo se ha facilitado a los periodistas el planning oficial del presidente del Gobierno, que ha arrancado este miércoles con un desayuno de trabajo con empresarios españoles en Kenia y un encuentro con el presidente del país, William Ruto, una visita a la oficina de la ONU en Nairobi -donde Sánchez ha plantado un árbol en el jardín- y una reunión en el Centro de Investigación y Desarrollo Industrial de Kenia con beneficiarias de un proyecto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Mañana jueves, el dirigente socialista se trasladará a Pretoria, donde mantendrá un desayuno con científicos españoles que trabajan en distintas universidades e instituciones en Sudáfrica. A continuación, está prevista la reunión con el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa. La gira finalizará en Johannesburgo, donde visitará Constitution Hill, el recinto en el que se encuentra la prisión en la que estuvo encarcelado Nelson Mandela.

Es previsible que Begoña Gómez acompañe a Sánchez en algunos actos, como suele ser habitual, especialmente en almuerzos o cenas oficiales, o en las fotos de grupo en determinadas recepciones. La gira tiene un carácter eminentemente empresarial, pues según Moncloa el objetivo es buscar nuevas oportunidades de negocio e inversión para las empresas españolas así como seguir ahondando en la relación con África y sus dirigentes, con la mirada puesta en la Presidencia española de la UE en el segundo semestre de 2023. Una cita que Sánchez pretende convertir en una plataforma propagandística de cara a las elecciones generales. El presidente ha viajado con un limitado grupo de empresarios, y un nutrido séquito de acompañantes monclovitas.

La discreción de Gómez en este viaje, al menos por ahora, contrasta con el protagonismo que adquirió hace unos meses con motivo de la celebración de la cumbre de la OTAN donde se convirtió en anfitriona de los acompañantes de los líderes mundiales reunidos en Madrid. En el programa de actividades paralelo a la cumbre, encabezó con la Reina Letizia la visita a La Granja de San Ildefonso y también se la vio desenvuelta en la cena que se organizó en el Museo del Prado. Además, pese a no ejercer ningún cargo institucional, recibió en La Moncloa a la primera dama de EEUU, Jill Biden.

Sin embargo, su presencia en la agenda del presidente del Gobierno ha sido intermitente. Muy activa en los primeros meses de mandato -cuando acompañó a su marido a varios viajes internacionales como a Nueva York o Cuba- en los años siguientes mantuvo un perfil más bien bajo. Desde hace un tiempo sí ha tratado de recuperar protagonismo. En octubre del año pasado, por ejemplo, se la vio en la cumbre del G-20, en Roma, donde participó en la agenda de las parejas de los jefes de Estado y de Gobierno. En septiembre de este año, se desplazó con Sánchez a la reunión anual de la ONU, aunque con un papel discreto. Gómez participó en la cena que ofreció el presidente norteamericano y posó con Biden y sus nietas.

Polémica

Esta vez, en cambio, el viaje resulta especialmente polémico, pues la esposa del presidente socialista dirigió, durante cuatro años, el IE Africa Center en el Instituto de Empresa (IE).

En junio de este año se conoció que Begoña Gómez había finalizado su relación con el IE para centrarse en otras ocupaciones laborales. Pero lo cierto es que el cargo le ha permitido disponer de una amplia agenda de contactos en el continente que ahora visita en la comitiva presidencial. Como responsable del Africa Center, la mujer de Sánchez ha mantenido un estrechísimo contacto con los países del continente, colaborando con sus proyectos de cooperación y formación de emprendedores. En Kenia, por ejemplo, la escuela tiene distintas colaboraciones para que sus estudiantes trabajen en proyectos «de alto impacto» en el país. Además, está asociada a organizaciones africanas privadas y públicas para impulsar el desarrollo de los proyectos sociales en el continente y tiene entre sus objetivos promover el valor de África términos de «innovación empresarial».

Además, su relación con el continente africano ha estado en el punto de mira por el acercamiento de Sánchez a Marruecos y la crisis con Argelia. El digital France Soir llegó a vincular el choque con el país argelino con los negocios en Marruecos de Begoña Gómez. En un artículo publicado en junio, el portal insinuó que la decisión del Gobierno español de aceptar la posición marroquí sobre el Sáhara estaría relacionada con el espionaje del teléfono móvil de Sánchez a través de Pegasus y las informaciones “comprometedoras” encontradas supuestamente por los servicios de inteligencia marroquíes sobre «la corrupción y el nepotismo del Gobierno», algunas de las cuales «implicarían a su mujer», según la autora del artículo.