CRISIS DEL CORONAVIRUS

El Gobierno de Vara a una mujer desesperada por su padre en una residencia: «Muchos tienen que morir»

Raquel Gómez lucha sin descanso para que su padre Faustino, de 87 años, infectado por Covid-19 no quede en el olvido. «Yo sólo pido que no le dejen morir si hay camas libres», explica apenada a OKDIARIO. Sin embargo, la respuesta que ha recibido desde el Gobierno de la Junta de Extremadura, presidida por Guillermo Fernández-Vara, es que «tiene que entender que tienen que morir muchos».

Ocurrió el 25 de marzo. Había pasado más de una semana desde que el Gobierno de Pedro Sánchez decretara el estado de alarma y anunciara las medidas de confinamiento que toda España debía cumplir a raja tabla. En un pueblo de Extremadura, a media hora de Cáceres, donde residen 2.000 habitantes, entra un coche fúnebre. Los vecinos curiosean detrás de la ventana. «¿Quién se ha muerto?», se preguntan. A buen seguro es alguien cercano, pues en Garrovillas de Alconétar se conocen todos.

El vehículo se dirige al centro donde se encuentran los ancianos de la residencia de mayores infectados por coronavirus. En ese momento a Raquel le da un vuelco el corazón. Su padre lleva unos días viviendo allí tras sufrir un problema cardíaco y contagiarse por el SARS-CoV-2. Alterada, marca el número de teléfono de Esther Guijarro, directora general de Salud Pública de la Junta de Extremadura. Guardaba su número personal porque había hablado previamente con ella, tras realizarle unas cuestiones acerca del cuidado de los mayores frente al Covid-19.

Guijarro descuelga el teléfono y le responde. Ante la incertidumbre de Raquel, que no sabe si es su padre el que ha fallecido y a quien el coche fúnebre viene a recoger, la directora de Sanidad le responde: «Raquel, tienes que saber que estos de las residencias tienen que morir muchos y tienes que ser consciente», según cuenta la entrevistada en sucesivas conversaciones con este periódico.

Los mayores de 70 años

La hija de Faustino responde que «conoce a la perfección la situación», ella es médico Otorrino en Cantabria, pero «mientras que haya medios para salvarle, no es necesario dejarle morir». Comprende que en el ámbito sanitario se lleva acabo un «sistema de prioridades» –conocido como triaje–, que en situaciones de colapso y desbordamiento en los hospitales es necesario aplicar. Pero no es el caso de Extremadura.

En la comunidad autónoma dirigida por Guillermo Fernández–Vara (PSOE) «sobran los respiradores» y se han cedido varios a la Comunidad de Madrid, cuyos centros sanitarios se encuentran desbordados debido al ingente número de contagiados en la capital de España. Por ello, los extremeños denuncian que «se dejen morir a personas mayores de 70 años» mientras existen máquinas suficientes para tratarles.

Extremadura ha registrado a fecha de este jueves un total de 101 personas fallecidas por coronavirus en residencias de mayores. Este dato es muy significativo porque representa el 56% de los fallecidos totales en esta comunidad (181, según los datos registrados oficiales). Es decir, que más de la mitad de los fallecidos en Extremadura por Covid-19 residen en centros de mayores.

Además, son personas con edades comprendidas entre los 66 y los 102 años; y la media de edad del total de fallecidos es de 75 años. La hija de Faustino solicita que «no olvidemos a los mayores, sólo por el hecho de tener más edad». Apunta: «Mientras que haya medios hay que seguir luchando por ellos. Vencieron una Guerra Civil, son capaces de combatir contra el coronavirus si no les dejamos en el olvido».

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