El Gobierno mejorará las condiciones de los perros antidroga de Barajas tras la exclusiva de OKDIARIO
Anuncia que se construirán unas nuevas dependencias, pero mientras tomará otras medidas

El Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha visto obligado a tomar medidas tras la situación destapada por OKDIARIO de que los perros antidroga de Barajas malviven en perreras anegadas y pequeñas donde desarrollan neurosis. En una respuesta parlamentaria en el Senado, a la que ha tenido acceso este diario, anuncia una batería de medidas por parte de Aena y la Guardia Civil para mejorar las condiciones que sufren.
El Gobierno informa que «actualmente se está trabajando en un proyecto a largo plazo para la construcción de unas nuevas dependencias para el grupo cinológico que, entre otros aspectos, se ubicaría en terrenos de AENA».
Además, afirma que están previstas otra serie de actuaciones, consistentes en la «reparación de paredes y superficies», la «instalación de lámparas de calor para afrontar las bajas temperaturas», así como la «rehabilitación de la zona de esparcimiento de los canes», con una capa compactada que «evite la formación de barro».
Estos perros de la Guardia Civil son la punta de lanza contra el narcotráfico, llegado principalmente de Sudamérica. Son una quincena de perros policiales, pastores alemanes y pastores belgas malinois. Además de actuar en el aeropuerto de Barajas, también realizan operativos de apoyo por toda la Comunidad de Madrid e incluso en provincias limítrofes, habiendo intervenido en muchas operaciones en las que se han incautado de miles de kilos de droga. También trabajan en las prisiones de Madrid combatiendo la entrada de droga en ellas.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, dio un paso al frente el pasado mes de febrero denunciando públicamente en este diario la situación de los perros de Barajas. Lo hizo Valentín Blanco, coordinador nacional de cinológico de la AUGC, subrayando que en 2015 salió una normativa y todas las unidades del servicio cinológico tienen que cumplir una serie de requisitos, pero han transcurrido ya 11 años de ella y «no se cumple en estas perreras». En consecuencia, reclamó que se habilitara un nuevo lugar para estos perros policía.
Un senador exigió explicaciones
Tras la información publicada por OKDIARIO, el senador Fabián Chinea, del Grupo Parlamentario Izquierda Confederal y la Agrupación socialista Gomera, registró una pregunta parlamentaria pidiendo al Gobierno que explicara «cómo se puede mejorar la calidad de vida de estos animales». Además, preguntó al Ejecutivo si «sería posible que el Departamento de Medio Ambiente de Aena dotara a la Guardia Civil en Barajas de espacios donde pudieran estar estos animales de una manera más dignas».
El senador destacó en su escrito que las instalaciones de Aena en Barajas son muy grandes y la empresa pública «gana 2.000 millones de euros al año». Además, preguntó si «sería posible que estos animales pudieran estar en las instalaciones de la halconera de Aena mientras le construye unos lugares dignos».
Las preguntas fueron registradas el pasado 12 de febrero y la respuesta del Gobierno ha llegado este pasado 27 de marzo. El Ejecutivo expone que «las instalaciones del Servicio Cinológico de la Guardia Civil en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, como las del conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) en todos los aeropuertos españoles, las provee Aena, y las FCSE se adaptan a los espacios que se les provee».
No obstante, informa que «todas las instalaciones del Servicio Cinológico de la Guardia Civil se inspeccionan de forma regular; por un lado, por la Inspección de Personal y Servicios de Seguridad del Ministerio del Interior y, por otro lado, a través de las inspecciones realizadas por el propio Servicio Cinológico a las unidades territoriales».
El Gobierno señala que en estas inspecciones «se aprovecha la validación técnica de los guías perros para identificar deficiencias en las instalaciones y, en su caso, se ponen en conocimiento de los jefes de las respectivas Unidades tipo Zona, Servicio, Comandancia o similar para que traten de acometer las reformas necesarias, dentro de los condicionantes de los espacios provistos».
Y anuncia que en este sentido, en las dependencias actuales «se han llevado a cabo las siguientes actuaciones: limpieza de la red de saneamiento; poda de un árbol cuyas ramas estaban provocando el desplazamiento de tejas y la consecuente aparición de goteras; reparación de las deficiencias del sistema eléctrico, de iluminación, y actualización del sistema de nebulización de gotas de agua con la finalidad de paliar altas temperaturas».
También, de acuerdo a su respuesta, se prevé la «rehabilitación de la zona de esparcimiento de los canes, con una superficie aproximada de 350 m2, consistente en la preparación del terreno, instalación de malla antihierba y posterior cobertura con una capa compactada de zahorra o material similar, que evite la formación de barro».
Además, asegura que «se recubrirá con pintura especial o resina, las superficies en contacto con los perros, para mejorar la limpieza y secado». Por último, también informa de que las halconeras no están habilitadas para albergar canes.
«Aena mantiene una colaboración activa con la Guardia Civil y se está trabajando conjuntamente al objeto de encontrar una ubicación para albergar a estos animales dentro del recinto aeroportuario», concluye el escrito del Ejecutivo.
Sin mantenimiento y vueltas en círculo
Estas perreras tienen alrededor de 20 años y se han degradado con el tiempo por la falta de mantenimiento y reparación: tienen los suelos quebrados, con las baldosas de las paredes desprendidas o rotas, lo que supone a los perros un grave riesgo de corte en las almohadillas si las apoyan, ya que son puntiagudas y con filo. Y la humedad también genera moho e infestación de babosas.
En las perreras de Barajas, al ser los cheniles demasiado pequeños, los perros disponen de muy poco margen de movimiento, por lo que al pasar tantas horas en ellas –un mínimo 16 cada día–, algunos de ellos desarrollan conductas como «la neurosis de perrera», que supone que giren sobre ellos mismos golpeándose el rabo contra las paredes, lo que también les provoca heridas sangrantes que no se curan.
Además, el tamaño reducido de las perreras les genera tal acumulación de nervios que los perros se atacan entre ellos. Y esto se debe también a que la valla que separa un chenil de otro tiene los huecos demasiado grandes y los perros pueden introducir los hocicos y las patas. Este estado de nervios, que no puede confundirse con conflictividad, ha llevado a algunos a tener que estar de baja.
A veces, los perros también arrancan los comederos por la ansiedad que les genera estar encerrados en perreras tan pequeñas y acaban comiendo el pienso en el mismo suelo donde orinan y hacen sus deposiciones.
A todo ello se añade, además, que estas perreras no tienen un cuarto de lavado apropiado para bañar a los perros. Los propios guías caninos han tenido que instalar, con dinero de su bolsillo, una bañera, pero las instalaciones no disponen de agua caliente. Encima, no pueden utilizarla, ya que al ser deficiente el sistema de desagüe, si los bañan, provocan inundaciones en las perreras próximas del agua que desagua.
Entre otras cosas, la habitación donde se almacena el pienso tiene la puerta estropeada desde hace tiempo, por lo que es frecuente que entren ratas y otros roedores a comérselo.
Por si fuera poco, los vehículos en los que son transportados estos perros policiales, salvo uno de ellos, no tienen aire acondicionado donde van los animales. Con lo que esto supone en verano, cuando cubren muchos servicios de asistencia a conciertos y fiestas, durante los cuales el vehículo está expuesto al sol. Se da incluso el caso de que alguno de ellos no está concebido para el transporte de animales.
Una situación que los agentes enfrentan colocando transportines que anclan con cuerdas, lo que resulta peligroso y a veces incluso contraviene lo exigido en la ley de seguridad vial para el transporte de animales.
La situación de los agentes que trabajan en las perreras tampoco es la adecuada. Las oficinas destinadas a vestuarios y baño se encuentran en un estado de abandono total, con paredes y techos afectados por la humedad, enchufes al descubierto y la gran mayoría de puertas sin picaporte y deformadas.
Además, el baño solamente está dotado con un lavabo de agua fría y no dispone siquiera de un retrete y mucho menos de duchas.