Dr. Gómez Sancho, experto en cuidados paliativos: «Con esta ley asistiremos a la eutanasia de un niño»
"El Estado no ha hecho todo lo que debería para cuidar, proteger y amparar a esta muchacha que estaba bajo su tutela"
"Repugna la idea de que todo se haya limitado a cumplir unos trámites burocráticos para aplicarle la eutanasia"
"Una sociedad avanzada debería tener recursos para aliviar el sufrimiento humano que no sea acabar con la vida del sufriente"
«Con esta ley asistiremos más pronto o más tarde a la eutanasia de un niño como ha ocurrido en otros países». Es el pronóstico, terrible, del doctor Marcos Gómez Sancho en una entrevista a OKDIARIO. Eminencia internacional de los cuidados paliativos y pionero en España, el doctor Gómez Sancho puso en marcha la primera unidad de paliativos en un hospital de nuestro país. El ex presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos cree que en el caso de Noelia Castillo «el estado no ha hecho todo lo que debería para cuidar, proteger y amparar a esta muchacha que estaba bajo su tutela».
La ley de eutanasia ha cumplido cinco años. El Congreso la aprobó durante la pandemia en una sesión con mascarillas en las bocas de sus señorías, como tantas otras normas ideológicas que el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios, entonces de Podemos, aprobaron aprovechando aquella situación excepcional. Para el doctor Gómez Sancho se pasó de la idea de la ‘despenalización’ de la eutanasia a la ‘legalización’ de facto de la eutanasia. Cree que «es un contrasentido legalizar la eutanasia cuando hay 75.000 personas en España que deberían y no reciben atención paliativa alguna».
El doctor Gómez Sancho lamenta que en España no se invierta en paliativos y se prefiera hablar de eutanasia: «Una sociedad avanzada debería de tener recursos para aliviar el sufrimiento humano que no sea acabar con la vida del sufriente».
Pregunta.- ¿Qué le ha parecido el caso de Noelia Castillo?
Respuesta.- Más allá de los aspectos legales o de creencias, todas las personas de bien han sufrido un impacto muy grande con el tristísimo caso de Noelia. No sabemos mucho. Sólo lo que se ha publicado. No tenemos información detallada, pero sí la suficiente para escandalizarnos, como ha sucedido en toda España y en el extranjero. La historia de esta joven está plagada de desgracias y decide terminar su vida porque tenía una situación para ella inaceptable. Es muy difícil ponerse en el lugar de esta muchacha que ha sufrido maltrato o abandono familiar, violaciones en un centro de acogida, intento de suicidio y después una paraplejia que la tuvo postrada en una silla de ruedas. Yo no sé si se ha hecho todo lo que se podía hacer por salvar la vida de esta muchacha. Es una chica, una joven que estaba al cuidado del Estado y yo no sé si el Estado ha hecho todo lo que debería de hacer para cuidar, proteger, amparar a esta muchacha que ha sido colocada bajo su tutela. No sé si habrá recibido cuidados paliativos. Antaño eran para enfermos muy avanzados sobre todo de cáncer. Ahora, la mayoría son enfermos que no tienen cáncer sino padecimientos avanzados que provocan un gran sufrimiento. Esta muchacha podría haberse beneficiado de un servicio de cuidados paliativos, que están muy acostumbrados y muy bien formados para abordar situaciones de gran sufrimiento y de problemas físicos importantes.
P.- Los médicos concluyeron que Noelia tenía intacta su capacidad cognitiva para decidir suicidarse pese a su grave trastorno de personalidad. No se entiende.
R.- El hecho de que tenga las capacidades cognitivas intactas no significa que su situación emocional y espiritual ante semejante derrumbe psicológico le permita una decisión así. No se le hizo justicia cuando fue violada. Es fácil que no tuviera la sensación de que se ha hecho justicia. Todo el proceso con esta chica es injusto. Es injusto que no haya recibido atención más especializada y que todo se haya limitado a cumplir trámites burocráticos, legales, de plazos, recursos y tribunales para aplicarle la eutanasia. Repugna mucho esa idea tratándose del sufrimiento de una persona que ha sido tremendamente maltratada por la vida, al principio también por la familia.
P.- ¿El de Noelia ha sido un suicidio asistido al amparo de una ley de eutanasia que ha cumplido cinco años?
R.- Es lo mismo. La única diferencia es que en el suicidio asistido un médico pone al alcance del paciente los fármacos para que se suicide. Y en la eutanasia es el propio médico quien lo aplica. Ha escandalizado mucho porque es también el primer caso de eutanasia por enfermedad psiquiátrica. Ha impactado mucho y, desgraciadamente, más pronto o más tarde asistiremos a la eutanasia de un niño.
P.- ¿Usted cree que veremos la eutanasia de un niño pronto al amparo de la ley?
R.- Ha pasado ya en otros países que llevan años con la eutanasia.
P.- ¿No es tremendo que la única respuesta que le haya dado el Estado a una chica de 25 años con trastorno de personalidad y paraplejia es decirle «aquí tienes una ley a la que acogerte, cumple unos trámites y adelante»?
R.- Por eso digo que no estoy muy seguro de que se haya hecho todo lo que se podía hacer por esta joven que ha sido especialmente maltratada por la vida. No sé si la sociedad ha puesto todos los mecanismos necesarios para ayudarla.
«La inmensa mayoría de pacientes desiste de su idea de morir al recibir cuidados paliativos»
P.- ¿Los cuidados paliativos hubieran sido aplicables a Noelia?
R.- Yo creo que sí. Ante la situación de un paciente con problemas físicos por una discapacidad grave y dolor neuropático resistente a muchos tratamientos y con una depresión profunda en una situación de vulnerabilidad extrema, la pregunta es ‘¿quién entiende de la atención a personas en esas circunstancias?’ Los servicios de cuidados paliativos están muy bien formados para abordar pacientes en estas situaciones con equipos interdisciplinarios donde hay psicólogos, trabajadores sociales, médicos, enfermeros, etc… acostumbrados a abordar personas en situaciones de sufrimiento extremo. Creo que debería haberse consultado con un buen servicio de cuidados paliativos. En Cataluña hay muchos.
P.- Su experiencia profesional indica que un porcentaje altísimo de las personas que llegan a esas unidades de paliativos con enorme sufrimiento emocional y físico y diciendo que quieren morir, cambian de opinión al encontrar acompañamiento terapéutico, emocional, afectivo, psicológico e, incluso, espiritual de forma amplia. ¿De repente hay un click que les hace agarrarse de nuevo a la vida?
R.- Así es. Totalmente cierto. Es explicable que una persona en el estadío inicial de su enfermedad, con el tremendo impacto que supone la información de su situación y el pronóstico sombrío de supervivencia, con muchos problemas físicos, psicológicos, emocionales… y con una familia que también está desbordada, pues piense en acabar con su vida. Pero en el momento en que se dirigen a una unidad de cuidados paliativos específicamente entrenada para estas situaciones extremas, la inmensa mayoría de los pacientes se replantea su decisión y no vuelven a hablar del deseo de morir porque se les ofrecen un horizonte más positivo de control de los síntomas, de acompañamiento y de soporte, también, a los familiares de ser atendido en su casa. Es lo que significan, hoy, los cuidados paliativos que llevamos muchos años desarrollando en España. Y sí. La mayoría de los pacientes desiste en su idea de morir.
P.- ¿Por qué en España se hace tanto énfasis público en la eutanasia y mucho menos énfasis en los cuidados paliativos? ¿Y por qué se invierte poco en cuidados paliativos?
R.- Eso es lo que nos preguntamos todos. Primero pensamos que habría una despenalización de la eutanasia, pero ha sido una legalización, que es un paso más adelante. Nuestro esfuerzo iba dirigido a desarrollar los cuidados paliativos al máximo, pensando que cuando hubiera una ley de eutanasia la mayoría de las personas estuvieran bajo el amparo de un buen servicio de cuidados paliativos. Así que esa es la pregunta que nos hacemos todos. ¿Por qué no se desarrollan más los cuidados paliativos en vez de la eutanasia? La propia ley de eutanasia especifica que hay que hablar, previamente, a los pacientes de la posibilidad de recibir cuidados paliativos. Pero hoy sabemos que en España la mitad de los pacientes que necesitan cuidados paliativos avanzados no tienen acceso. De manera que hay 75.000 personas que necesitarían cuidados paliativos al final de la vida y no los reciben porque no tienen acceso a ello. Es un contrasentido legalizar la eutanasia cuando no todas las personas al final de su vida tienen acceso a un servicio de cuidados paliativos. Una sociedad avanzada debería de tener recursos para aliviar el sufrimiento humano que no sea acabar con la vida del sufriente.
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- Eutanasia