La llegada del Aquarius desata el enfado en Génova: los barones aplauden a Sánchez pese al mensaje del PP

Fernando Martínez-Maillo
Fernando Martínez-Maillo, coordinador general del PP. (Foto: PP)
Comentar

La llegada del Aquarius ha desatado la primera gran bronca interna en el Partido Popular desde la marcha de Mariano Rajoy. Varios barones han aplaudido la decisión de Sánchez de dar cobijo al barco de “refugiados”, mensaje que no casaba con lo que quería transmitir el PP. Lo cierto “es que parece que Génova estuviese con una gestora. Cada uno va por libre”, señalaba ayer a OKDIARIO un alto mando del partido.

Y es que barones como Alberto Núñez Feijóo –presidente de Galicia–, Juan Vicente Herrera –de Castilla y León– o Ángel Garrido –de Madrid– han salido corriendo a respaldar el anuncio de Pedro Sánchez de abrir nuestras fronteras y puertos al barco con 629 inmigrantes a bordo. Y lo han hecho mientras Fernando Martínez Maíllo marcaba el discurso con un acento un tanto diferente: el de que no se podía contribuir de forma descuidada a lanzar el “efecto anuncio”.

El coordinador general del PP nunca pretendió negar el deber de “proteger” a personas desprotegidas y en peligro en el mar, porque “forma parte del derecho humanitario”. Pero sí pretendió que el partido marcase una pauta ideológica centrada en destacar que la inmigración ilegal es un “problema” de la UE que no puede basarse en decisiones “individuales”. Y que, además, decisiones como la del Aquarius generan el peligro de enviar el mensaje de que España puede convertirse en un “coladero” de la inmigración ilegal. Pueden lanzar el “efecto anuncio”.

Pero, mientras Maíllo pretendía marcar la pauta del discurso de su partido dentro de unos cauces que siempre han sido los del PP, determinados barones salían en dirección contraria y daban la razón al presidente Sánchez.

Así, durante el mismo periodo de tiempo en el que Xavier García Albiol o Rafael Hernando se sumaban a las críticas a la decisión de Pedro Sánchez de ofrecerse a acoger “por razones humanitarias” a los 629 migrantes y refugiados a bordo del ‘Aquarius’, los representantes de los Gobiernos de Galicia, Castilla y León o Madrid, ofrecían rápidamente sus territorios como lugares de acogida. Una de estas plazas, de hecho, corresponde nada menos que al que puede ser en días el sustituto de Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijóo.

Génova no ha tardado en reflejar su enfado con este asunto. Y es que la argumentación de Maíllo se centraba en puntos clave de su postura tradicional. En primer lugar en que debe mantenerse una postura totalmente cauta con estos asuntos debido a que se puede producir un “efecto llamada”. En segundo lugar, en que el PP siempre ha defendido concepto de inmigración organizada y controlada, nunca ilegal. Y en tercer lugar, en que se trata de políticas que incumben a toda Europa y que, por lo tanto, partir de un posicionamiento individual genera una posición de debilidad para España.

Pero todos esos argumentos no han servido, ni tan siquiera, para coordinar a territorios de mando Popular. “Esto parece una gestora”, señalaba un mando del PP. “No sólo le hemos dado la razón a Sánchez en algo que sabemos que puede traer consecuencias no deseables, sino que, además, les hemos regalado una imagen de división y pérdida de coordinación, fuerza y unidad, que nos debilita como partido”, añade esa misma fuente.

De hecho, el posicionamiento de algunos de los principales barones del PP en contra del criterio del PP coincidía con la exposición del ministro de Exteriores, Josep Borrell, que anunciaba que la intención del presidente era llevar al próximo Consejo Europeo de finales de junio una propuesta de armonización de la política de inmigración.

Últimas noticias