El plan de Puigdemont para salvar al PDeCAT: reeditar lista única en unas ‘elecciones 155’

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Raül Romeva, Jordi Turull, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont. (Foto: EFE)
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La política catalana se juega en un tablero que no terminará este jueves, cuando expira el ultimátum del Gobierno a Carles Puigdemont para que de una vez aclare si declaró o no la independencia.

En el Ejecutivo no se esperan sorpresas en la segunda carta del catalán que llegará antes de las 10 de la mañana. Por eso, en las últimas horas, el mensaje de La Moncloa ha sido que, como adelantó OKDIARIO, estaría dispuesto a frenar la aplicación del artículo 155 si Puigdemont convoca elecciones anticipadas en Cataluña. Esa circunstancia equivaldría, para el Ejecutivo, a una vuelta a la legalidad, porque, opinan fuentes gubernamentales, “no tendría sentido intervenir en un Parlamento en funciones”.

Rajoy, con esa propuesta, no ha hecho más que estirar más de las costuras de un independentismo que se mueve en las contradicciones. El ofrecimiento ha sido rechazado explícitamente por ERC y la CUP, que-en público- instan a cumplir el mandato del referéndum ilegal. Tampoco parece afectar a la respuesta de Puigdemont, en el corto plazo. La previsión es que, este jueves, el dirigente independentista insista en la oferta de diálogo que ya remitió a La Moncloa el pasado lunes.

No obstante, los planes del president podrían desarrollarse en los días siguientes. Desde la CUP, los socios radicales del Govern, se alimenta un escenario, paradójico. Y es que el independentismo acabe sacando provecho de la misma aplicación del 155.

Sacar provecho al 155

En un revelador artículo publicado en el digital l’accent.cat,  Abel Caldera, portavoz de Endavant- una de las organizaciones que componen la CUP- se sugiere la opción de que la activación de este artículo “sea terreno favorable para una nueva etapa del procés” 

“Es evidente que la aplicación de este artículo por parte del estado no tiene como objetivo dar ningún balón de oxígeno al processisme, Y aún es más evidente que ningún processista verbalizará la ventana de oportunidad que puede suponer la aplicación del 155 como salida al dilema de independencia o capitulación. (…) Esto es, neutralizar el mandato vinculante del 1 de octubre, convocar unas nuevas elecciones de carácter excepcional y permitir esgrimir un motivo para ir a estas elecciones con una ‘lista unitaria’. Y todo esto, ahorrándose el coste electoral que supondría haberlo impulsado desde el gobierno autonómico”.

La maniobra reviste sin duda de ‘inteligencia’ por parte de Puigdemont, que presionaría de esta forma a ERC para reeditar la coalición de Junts pel Sí-u otra similar pero de la misma naturaleza-evitando el previsible e importante retroceso en las urnas.

“Unas elecciones siempre revisan el mandato de las anteriores urnas. Es el único escenario en que el soberanismo podría desembarazarse del carácter vinculante de los resultados del 1 de octubre y justificarlo ante la base social independentista ya que las elecciones le han sido impuestas. Además, el 155 y la posterior convocatoria de elecciones parece el único escenario posible donde el PDeCAT podría imponer la continuidad de JxS como coalición electoral -sea con éste o con otro nombre- debido al carácter de excepcionalidad de los comicios, y evitar así un batacazo electoral”.

Cabría ver, claro está, si Junqueras estaría dispuesto a sacrificar sus, probablemente, mejores resultados históricos en beneficio del procés, reeditando un ‘matrimonio’ electoral que ha demostrado una convivencia muy compleja.

Pero, sin duda, sería la única tabla de salvación para la antigua Convergència. Un partido en horas bajas y con una importante crisis de liderazgo que, en unos eventuales comicios, se verá obligada a renovar su cúpula y buscar candidato. Sea inhabilitado o no, Puigdemont ya anunció hace meses su intención de no repetir como cabeza electoral.

La opción es una hipótesis de las que se manejan en el incierto escenario político de Cataluña. Pero ofrece, sin duda, una interesante visión desde la CUP, formación que, decepcionada por los últimos pasos de Puigdemont, trata de buscar explicaciones a una independencia suspendida.

“La desorientación generada por los hechos parlamentarios del 10 de octubre ha provocado una reacción en muchísima gente, hasta cierto punto lógica, de agarrarse a la explicación menos decepcionante. Y ésta no es otra que la idea de que Puigdemont, mientras dura la suspensión y se mantiene la represión, lo que en realidad está haciendo es buscar una excusa para poder proclamar la independencia sin ofender la comunidad internacional. En definitiva, creer que la suspensión es fruto de una astucia y no fruto de un retroceso”, se opina en el citado artículo.

Mantener la movilización

Desde diversos sectores del independentismo se transmite la idea de que convocar ahora unas elecciones no sería tan mala salida. Sobre todo, porque les permitiría aprovecharse aún del ánimo ‘en caliente’ de la calle. Hacerlo tras una intervención daría un argumento más que contundente, sostienen. Otros difieren al considerar, en cambio, que una parte del electorado podría castigar a los convergentes por haber llevado, con su provocación al Estado, a un recorte inédito en el autogobierno.

Los comicios tendrían, en cualquier caso, un marcado carácter plebiscitario y serían, en definitiva, el examen en las urnas del proyecto independentista.

La otra opción que gana fuerza es que Puigdemont espere a que Rajoy anuncie la puesta en marcha de la maquinaria del 155 para, en el lapso de tiempo hasta su aprobación en el Senado, hacer una declaración de independencia en el Parlament y convocar elecciones constituyentes.

La posibilidad también le sería en ese caso favorable, ya que se destacaría como el dirigente que completó su hoja de ruta y declaró la independencia, aunque sin ningún efecto en la práctica. En fuentes gubernamentales se asegura, no obstante, que no aceptarán ninguna convocatoria electoral que vaya acompañada de una declaración de independencia.

Lo único seguro, a esta hora, es que si el jueves Puigdemont responde de nuevo con evasivas se activará el 155. El plan trazado por el Gobierno contempla la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones. Todo, bajo la ‘presidencia’ provisional del delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo.

El Ejecutivo ha diseñado además todo un plan de intervenciones, por áreas concretas, que iría aplicando de forma gradual, según fuentes de Moncloa. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, admitió este miércoles que el Gobierno “tiene que asumir responsabilidades” y que las medidas se adoptarán “con la intensidad necesaria”.

La intención de que la aplicación sea paulatina es desactivar, en la medida de lo posible, la movilización en la calle. En el Gobierno no hay dudas de que la mera activación del 155 será replicada por las organizaciones independentistas con una llamada a la protesta que podría continuar durante días, semanas, en función de cómo transcurran los acontecimientos.

Antes de su encarcelamiento, el líder de la ANC, Jordi Sànchez, ya insistió en la necesidad de mantener una “movilización permanente” en favor del procés.

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