Una sevillana trabajando en un cole noruego: «Los niños paran cada 2 horas y salen a la calle sin importar el clima»
Una sevillana trabajando en un cole noruego ha compartido cómo es la rutina escolar en su nuevo destino y qué aspectos le han resultado más sorprendentes. Los descansos cada dos horas y las salidas al exterior sin importar el clima forman parte de un sistema que, según explica, funciona con una lógica distinta a la que conocía.
Tras tres semanas dentro del aula, asegura que no solo le ha llamado la atención el horario, sino también la organización de las clases, los juegos que eligen los niños y ciertas actividades que están integradas en el programa. Son pequeñas diferencias que, juntas, dibujan un modelo educativo con matices propios.
Cómo es el horario y la dinámica diaria en este colegio de Noruega
Según el vídeo de TikTok subido por @unafamiliamagica, la jornada comienza a las 8 de la mañana y termina a la 1 del mediodía. A esa hora no todos se marchan a casa: se abre un bloque parecido a actividades extraescolares en el que los alumnos pueden quedarse en el centro.
Durante ese tiempo tienen varias opciones. Pueden estar fuera, jugar libremente, ir al gimnasio o participar en manualidades. No es una prolongación estricta de las clases, sino un espacio más flexible dentro del mismo entorno escolar.
Uno de los detalles que más le ha sorprendido son los juegos que triunfan entre los niños. Lejos de las tendencias actuales, muchos eligen clásicos como «Quién es quién» o «Operación», títulos con los que ella misma jugaba hace 25 o 30 años. Esa preferencia le ha resultado especialmente llamativa.
El ritmo del día también marca una diferencia clara. Aproximadamente cada dos horas hay un descanso. Y no se trata de pausas dentro del aula: los alumnos salen al exterior siempre, sin excepción.
El clima no altera esa rutina. Llueva, haga frío o las condiciones no sean las más agradables, los niños salen igualmente. La norma es mantener ese contacto con el exterior como parte habitual de la jornada.
Excursiones semanales, ajedrez y trineos: otras actividades que marcan la diferencia
Una vez por semana realizan lo que llaman «potour». Es una salida cercana, similar a una pequeña excursión, en la que van a buscar elementos en la naturaleza. No es un viaje puntual, sino una práctica integrada en la programación habitual.
Dentro de las asignaturas también hay actividades específicas que le han resultado curiosas. Por ejemplo, aprenden a jugar al ajedrez y a hacer jaque como parte del aprendizaje.
Otra práctica incluida en su rutina es tirarse en trineo o en colchoneta por una pendiente con hielo. No se presenta como algo extraordinario, sino como una actividad más dentro de su formación.
En su relato, la profesora también destaca que muchas de estas dinámicas están completamente normalizadas para los alumnos, que asumen los descansos, las salidas al exterior y las actividades prácticas como parte natural de su día a día, sin que supongan algo excepcional dentro del calendario escolar.
En conjunto, estas tres semanas le han servido para observar un sistema con pausas frecuentes, contacto constante con el exterior y una combinación de actividades académicas y prácticas.