EE.UU. ya vive en el futuro: crea un ejército de drones navegantes con IA para vigilar 233.000 km2 de agua en los Grandes Lagos
Muchos países están utilizando drones para controlar la naturaleza, pero en Estados Unidos (EE.UU.) han ido un paso más allá al crear una flota autónoma diseñara para patrullar los Grandes Lagos.
Y es que la Guardia Costera pondrá en marcha entre mayo y octubre una flota de drones impulsada por viento y energía solar, y equipada con sensores, cámaras, radar e inteligencia artificial (IA) para evitar colisiones.
Pero lo más sorprendente es que los drones abarcarán unas 90.000 millas cuadradas. Es decir, unos 233.000 kilómetros cuadrados de agua que incluyen la frontera marítima entre Estados Unidos y Canadá.
Estados Unidos crea un ejercito de drones para vigilar los Grandes Lagos
Según el Departamento de Guerra de EE.UU., el objetivo de la flota de drones es reforzar la vigilancia marítima en una zona casi inabarcable para las patrullas tradicionales.
En todo caso, los vehículos autónomos no están pensados para sustituir a las tripulaciones de la Guardia Costera. Su función será ampliar la capacidad de observación y llevar datos a los equipos humanos antes de que haga falta intervenir.
Para que sean útiles cada dron puede navegar durante horas gracias a un sistema híbrido-eléctrico. El viento mueve la estructura principal de navegación y la energía solar alimenta las baterías que sostienen los equipos de a bordo.
Ese diseño permite cubrir grandes distancias sin depender de una presencia humana constante en el agua. En una región tan grande, esa autonomía convierte al dron en una especie de puesto avanzado móvil.
Cómo funciona la IA que incorporan los drones de los Grandes Lagos
Otra parte muy llamativa del proyecto son los sensores, ya que cada dron incorpora radar, cámaras ópticas y sistemas de inteligencia artificial para evitar choques con otros buques u obstáculos.
En todo caso, estos drones no son máquinas completamente autónomas, ya que están en todo momento monitorizados por operadores humanos, que pueden tomar el control manual si la situación lo exige.
Su labor consistirá en detectar movimientos de embarcaciones, identificar situaciones anómalas y aportar información útil sobre barcos en apuros o posibles operaciones ilegales.
También recogerán datos meteorológicos, ya que en una tormenta, en un accidente marítimo o en una emergencia de búsqueda y rescate necesitan información actualizada para planificar la respuesta.
Por qué EE.UU. quiere usar vehículos autónomos para controlar sus fronteras marítimas
El proyecto forma parte de en una estrategia más amplia de la Guardia Costera para integrar robótica y sistemas autónomos en misiones habituales. La novedad no sólo es utilizar drones, sino en llevarlos a una operación real durante meses.
El fin del proyecto es reservar a las tripulaciones para los momentos en los que su presencia sea imprescindible y dejar que las máquinas hagan parte de la vigilancia continua. Eso puede reducir carga operativa sin perder cobertura.
Hacer la prueba en los Grandes Lagos no es una decisión al azar, ya que reúne tráfico comercial, conexiones internacionales, frontera marítima y una superficie difícil de controlar de forma permanente con medios convencionales.
Por ello los drones son una oportunidad para crear un modelo de vigilancia en otras zonas costeras y marítimas que exijan presencia constante, muchos sensores y capacidad de reacción inmediata.