Una revolución para quienes vuelan con EasyJet, Ryanair o Volotea: la UE podría imponer muy pronto el equipaje de mano gratuito en las aerolíneas de bajo coste
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Viajar en avión dentro de Europa se ha convertido en algo bastante más complicado de lo que parece cuando toca preparar la maleta. No tanto por el viaje en sí, sino por las normas de cada aerolínea. Cada una tiene sus medidas, sus pesos y, sobre todo, sus precios. Y eso, al final, acaba pasando factura aunque ahora parece que se abre una luz al final del camino, con la posibilidad de que la UE imponga a las aerolíneas de bajo coste que el equipaje de mano sí o sí, sea gratuito.
Porque el problema a la hora viajar actualmente no es sólo entender las reglas, es equivocarse. Un despiste con el tamaño o con el tipo de equipaje puede traducirse en pagar en la puerta de embarque cantidades que, en algunos casos, superan el propio billete. Algo que muchos viajeros conocen bien y por ello, ante este lío constante, la Unión Europea quiere intervenir, con el Parlamento Europeo impulsando una medida que podría cambiar bastante la forma de volar con compañías como Ryanair, EasyJet o Volotea. La idea es lo mencionado: que el equipaje de mano deje de ser un extra y pase a ser gratuito.
La UE podría imponer el equipaje de mano gratuito en las aerolíneas de bajo coste
La propuesta pasa por algo bastante concreto. Permitir que cada pasajero lleve una maleta de cabina de hasta 7 kilos sin pagar más, además de un objeto personal como una mochila pequeña o un bolso.
Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Ahora mismo, ese mismo equipaje puede costar entre 15 y 50 euros, dependiendo de la compañía y del momento en el que se contrate. Y muchas veces, si no lo haces con antelación, el precio sube todavía más.
El resultado es que mucha gente acaba pagando bastante más de lo que pensaba cuando compró el billete. De hecho, en algunos casos, el equipaje termina costando más que el propio vuelo. Y ahí es donde la UE quiere poner orden, intentando que el precio que ves sea más parecido al que realmente vas a pagar.
El negocio detrás del equipaje
Para entender por qué esto genera tanto ruido, hay que mirar cómo funciona el modelo de las aerolíneas de bajo coste. El billete barato no lo es tanto si sumas todos los extras: asiento, prioridad de embarque, maleta y ahí es donde está parte del negocio.
El equipaje es clave. Según las propias compañías, estos servicios adicionales pueden representar hasta el 20% de sus ingresos. No es algo menor, ni mucho menos. Por eso la reacción ha sido bastante clara, con las aerolíneas que no quieren que esta medida salga adelante tal y como está planteada, y están presionando para evitarlo. Básicamente, porque toca directamente una de sus principales fuentes de dinero.
La advertencia de las aerolíneas
Desde el sector lo explican sin rodeos y es que si no pueden cobrar por el equipaje de mano, acabarán subiendo el precio de los billetes. Es decir, el equipaje seguiría estando ahí, pero incluido en el precio general. Eso significa que incluso quienes viajan sólo con una mochila acabarían pagando más.
También ponen sobre la mesa otros efectos. Por ejemplo, el aumento del peso en cabina. Si cada pasajero lleva una maleta de 7 kilos, el avión transporta más peso, y eso implica más consumo de combustible. Y, por tanto, más costes. A eso se suma otro problema práctico: el espacio. No siempre hay sitio suficiente en los compartimentos superiores para todas las maletas, lo que obligaría a bajar parte del equipaje a bodega y podría ralentizar el embarque.
Lo que busca realmente la Unión Europea
Desde el Parlamento Europeo, sin embargo, el enfoque es otro. La medida no va sólo de la maleta, sino que va de transparencia para que el usuario tenga claro desde el principio cuánto cuesta realmente el viaje. Porque ahora mismo, lo que se critica es que el precio inicial no refleja el coste final en muchos casos. Y eso genera frustración, sobre todo cuando los extras aparecen después de haber comprado el billete.
La idea de fondo es considerar el equipaje de mano básico como parte del servicio esencial, no como un añadido opcional. Algo que, según esta visión, debería estar incluido sin necesidad de pagar más.
Un cambio que todavía no es definitivo
De momento, la propuesta no está aprobada. Falta que el Consejo Europeo se pronuncie, y eso es lo que marcará si finalmente se aplica o no.
Lo que sí parece claro es que el debate está encima de la mesa y que el modelo actual está en cuestión. No es la primera vez que se habla de esto, pero ahora hay más presión para que se tome una decisión. Y si finalmente la medida sale adelante, el cambio sería bastante visible. Comprar un billete sería más sencillo, con menos dudas y menos sorpresas a última hora.
Pero también hay que contar con el otro lado. Es bastante probable que los precios base suban. No de forma exagerada en todos los casos, pero sí lo suficiente como para notar la diferencia. Al final, lo que se plantea es un cambio de modelo. Pasar de pagar por todo por separado a tener un precio más cerrado desde el principio.