Radiografía económica de los gobiernos de Sánchez: «El crecimiento es frágil y engañoso, de cartón piedra»
La consultora Freemarket lamenta que "no se haya aprovechado el buen tiempo para arreglar el tejado" durante estos años

«Oportunidad perdida». «Crecimiento frágil y engañoso». «No se ha aprovechado el buen tiempo para arreglar el tejado». Son las conclusiones de la consultora Fremarket Corporate Intelligence sobre la gestión económica de los gobiernos de Pedro Sánchez, desde junio de 2018 hasta octubre de este año, a las puertas de las elecciones generales del 29 de noviembre.
«Sánchez deja un país que crece a lo ancho —más inmigrantes, más turistas, más gasto público y más cotizantes— pero no a lo alto. La deuda absoluta y per cápita se ha disparado por encima de los 34.000 euros por habitante; el déficit se contiene artificialmente gracias a la inflación, la recaudación récord y los fondos europeos, no por un ajuste estructural; los salarios reales apenas recuperan terreno frente a precios y una cuña fiscal que ya supera el 40%; y la pobreza y la exclusión siguen ancladas en cifras de fracaso europeo pese a haber exprimido más que nunca al que trabaja», concluye el informe.
Y, además de ese crecimiento de cartón piedra, el gran problema de estos años ha sido no aprovechar el ciclo económico positivo para dejar a las arcas públicas preparadas para afrontar un cambio de ciclo que tendrá que llegar, sobre todo tras el fin del maná de los fondos europeos y que se acabe el efecto de la regularización masiva de inmigrantes.
«Cuando se agote el dividendo migratorio, se enfríe el turismo o los mercados exijan más prima de riesgo por una deuda que ya consume 36.000-42.000 millones anuales solo en intereses, no habrá colchón de productividad ni de superávits estructurales que amortigüe el golpe. La herencia no es un cohete económico. Es un modelo de cartón piedra que ha aprovechado el mejor escenario posible para posponer el ajuste real, consolidar un Estado más grande y más caro, e hipotecar a las generaciones que vienen detrás con menos margen, más deuda y una base productiva frágil», concluye.

La herencia más contundente que dejará Sánchez, según la consultora, será la deuda, que supera los 1,7 billones de euros pese a la recaudación récord por subidas de impuestos y el maná de los fondos europeos, principalmente transferencias de Europa.
La deuda per cápita supera los 34.000 euros, frente a los 25.800 euros del inicio de sus gobiernos. Y los intereses ya superan los 40.000 millones de euros anuales, cada vez más. Se pagan decenas de miles de millones.
Sólo por el privilegio de haber vivido por encima de las posibilidades estructurales, año tras año, incluso cuando la economía crecía por encima de la media europea», destaca.
«La ratio sobre PIB mejora exclusivamente por el crecimiento nominal del denominador (inflación + actividad), no por un ajuste fiscal serio ni por superávits primarios sostenidos que reduzcan el stock. El volumen absoluto sigue subiendo de forma implacable. Es el clásico truco contable: el pastel crece y la rodaja relativa parece menos gruesa, pero la montaña de deuda es más alta que nunca y hay que pagarla con intereses cada vez más onerosos», señala el informe.
El crecimiento económico, que acumula más de un 12% entre 2018 y 2025, es un espejismo porque está basado en el gasto público, el turismo y el alza de la inmigración, que aporta el 43% de ese crecimiento, según la consultora. La otra base es el consumo de los hogares, liderado también por los extranjeros, que representa ahora el 16% del PIB frente al 8,6% de 2018.
Porque la inversión privada sigue anémica. Y la productividad, también. Crecen lo ingresos por la inflación y la subida de impuestos, pero no se ha aprovechado para reducir el déficit estructural. Se ha pospuesto ese ajuste para los próximos gobiernos.
«Cuando se ralenticen los flujos migratorios —por endurecimiento de políticas en origen o destino, saturación o cambio de ciclos económicos—, se enfríe el turismo o se agoten los fondos europeos, o cuando los tipos de interés se mantengan elevados de forma sostenida, la fragilidad quedará al descubierto con toda su crudeza. No habrá colchón de productividad ni de superávits estructurales que amortigüe el golpe», advierte.