¿En qué situaciones es preferible cerrar la empresa?
Del mismo modo que hay empresas que son solventes y consiguen beneficios después de llevar un tiempo relativamente corto en el mercado, otras no. También puede ocurrir que, después de pasar por unos años de bonanza y beneficios, las pérdidas comiencen a afectar y dificulten la viabilidad de la compañía. Cuando se está ante una situación de este tipo, una de las opciones es cerrar.
A algunos emprendedores les cuesta tomar la decisión de dejar su negocio, aunque acarreen con pérdidas. Algunos, por la pena que implica tener que cerrar después de todo el esfuerzo e implicación que han llevado a término en el nacimiento y desarrollo de la compañía.
Otros, por un amor propio mal entendido consistente en considerar un fracaso el cierre de la aventura empresarial. También, evidentemente, por la implicación personal hacia los trabajadores y el equipo con quien se ha compartido tantas horas y experiencias.
Con todo, en algunos contextos puede ser preferible cerrar antes que seguir con la actividad. Lo desarrollamos a continuación.
¿En qué contextos cerrar la empresa?
Los puntos a estudiar a la hora de decidir si cerrar o no la empresa son los siguientes:
Situación de suspensión de pagos: esta herramienta, en teoría, tiene la finalidad de frenar la liquidación de una empresa antes que ésta entre en quiebra. Si es la empresa quien solicita tal situación, el importe de las deudas se congela. Ahora bien, si lo hace algún acreedor, éstas siguen generando intereses. Por lo tanto, es preferible que sea la empresa quien dé el primer paso.
Imposibilidad de llegar a un acuerdo con los acreedores: si no es posible renegociar la deuda con los proveedores, entidades financieras o Administración con quien se ha contraído, la empresa se verá obligada a cerrar.
Sector en decrecimiento: si el emprendedor entiende que el mercado está sufriendo un retroceso y aventura que las pérdidas sufridas en un año se repetirán en los siguientes, es preferible cerrar.
Fuerte entrada de competidores: un mercado en auge implica la entrada de nuevos grupos que quieren aprovechar su crecimiento. Cuando ello ocurre, las empresas presentes sufren una pérdida de cuota. Si ésta es considerable y no se dispone de las herramientas de marketing necesarias para compensarlas, las pérdidas se perpetuarán.
Cambios normativos importantes: puede que una mayoría parlamentaria o gobierno decida cambiar los requisitos para ofrecer el producto en el mercado. Si los cambios a realizar son muy importantes e implican una gran inversión que se no está seguro de recuperar, es mejor dejar el negocio antes que soportar una gran deuda.
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