La Justicia lo confirma: puedes cobrar hasta 40.500 euros si tu empresa incumple esta obligación
La falta de normas de prevención hizo que una empresa tuviera que indemnizar a una trabajadora con más de 40.000 euros
Se permite el despido aunque el trabajador esté de baja sólo si se cumplen estos casos
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Ir a trabajar y volver a casa sin problemas es lo que cualquiera da por hecho. Pero no siempre ocurre así ya que los accidentes laborales siguen estando ahí, y aunque muchas veces pasen desapercibidos existe un caso concreto que pone el foco en lo que hay detrás y que se ha resuelto con el pago de una buena suma de dinero, por la sencilla razón de no aplicar los protocolos necesarios.
Los datos ayudan a entender el contexto. Según recoge La Razón, en los primeros meses de 2026 se registraron casi 194.000 accidentes con baja en España. No es una cifra menor, y además va en aumento. La mayoría ocurrieron durante la jornada laboral, aunque también hay miles relacionados con los desplazamientos. Detrás de esos números hay situaciones muy distintas, pero en algunas se repite un patrón: fallos en la prevención. Y eso precisamente es lo que ha terminado llevando a los tribunales el caso de una trabajadora del sector de la estética. Y la resolución a su caso ha sido bastante clara y la empresa que no cumplió con sus obligaciones en materia de riesgos laborales, le tiene que indemnizar con 40.500 euros más intereses.
La Justicia lo confirma: puedes cobrar hasta 40.500 euros si tu empresa incumple esta obligación
La trabajadora se dedicaba a realizar tratamientos de depilación láser en distintos centros, lo que implicaba moverse constantemente de un sitio a otro. Para eso utilizaba una furgoneta de empresa, algo bastante habitual. Sin embargo el problema llega cuando la trabajadora debe cargar y descargar el equipo y este consiste en una máquina que pesaba unos 35 kilos. Una labor que debía hacer varias veces a lo largo del día.
Ya había tenido algunos incidentes años antes, en 2017, aunque sin llegar a causar baja. Pero en 2019 la situación cambió. Al realizar uno de esos esfuerzos, se lesionó la espalda. En ese momento, la baja se tramitó como enfermedad común, algo que suele pasar más de lo que parece, pero con el tiempo, la situación se revisó y se llegó a otra conclusión: aquello no era una dolencia cualquiera, sino un accidente laboral.
La clave del caso está en lo que la empresa no hizo
A partir de ahí, el foco dejó de estar solo en la lesión y pasó a centrarse en la empresa. La Inspección de Trabajo analizó el caso y encontró que no se había evaluado correctamente el riesgo de esa tarea por lo tanto no se habían tomado las medidas adecuadas. Tal y como recoge La Verdad, no existía una evaluación específica sobre la manipulación de cargas, a pesar de que era una parte habitual del trabajo. Eso es lo que los tribunales acabaron considerando negligencia.
De pedir más de 150.000 euros a quedarse en 40.500
Una vez reconocido el origen laboral, la trabajadora decidió reclamar. La cantidad que solicitaba superaba los 150.000 euros, pero la resolución final fue bastante más baja. El juzgado consideró que la empresa tenía responsabilidad, pero no toda ya que había un factor añadido y es que la trabajadora tenía problemas previos en la espalda que también influyeron en el resultado.
Eso llevó a repartir el peso del daño. Según la sentencia, el accidente laboral explicaba aproximadamente un 40% de las lesiones. Y esa proporción se trasladó directamente a la indemnización. El caso llegó hasta el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, donde la trabajadora intentó aumentar la cantidad hasta los 90.000 euros. Pero no hubo cambios. La cifra se mantuvo en 40.500 euros más intereses.
Qué significa esta sentencia para otros trabajadores
Más allá del caso concreto, la resolución deja una idea bastante clara. No todos los accidentes laborales acaban en indemnización, pero cuando hay un fallo en la prevención, la cosa cambia. Y ese fallo no siempre es algo evidente. A veces es simplemente no haber evaluado bien una tarea, no haber dado formación suficiente o no haber adaptado el puesto a la realidad del trabajo.
Este tipo de situaciones son más comunes de lo que parece. Muchas veces se normalizan ciertos esfuerzos o condiciones sin plantearse si son realmente seguras, pero cuando se demuestra que la empresa no ha hecho lo que debía, el trabajador puede reclamar. Y las cantidades, como se ve en este caso, no son menores.
Un problema que sigue sin resolverse del todo
Los datos lo dejan bastante claro. Los accidentes laborales no sólo siguen existiendo, sino que en algunos casos aumentan. Y eso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que lleva años repitiéndose: la prevención sigue fallando. No se trata sólo de cumplir con la normativa sobre el papel sino que la clave está en cómo se aplica en el día a día. Porque muchas de estas situaciones no surgen de un accidente puntual, sino de pequeñas decisiones que se van acumulando.
Este caso, en el fondo, es un ejemplo bastante reconocible. Una tarea repetida, un riesgo que no se analiza y una lesión que acaba teniendo consecuencias importantes. Y ahí es donde entra la justicia. No para evitar el accidente, que ya ha ocurrido, sino para determinar qué parte de responsabilidad corresponde a cada uno.