La gran rotación del dinero ya está en marcha: oro, bitcoin y el resto de bolsas toman el relevo a Wall Street
La segunda mitad del 2026 podría ser un momento oportuno para realizar cambios en la asignación de activos
La economía y los mercados internacionales están entrando en una nueva fase. La guerra con Irán acapara los titulares, pero los cambios más relevantes para los inversores son de naturaleza estructural.
Las oportunidades fuera de EEUU pueden cumplir cada vez más la promesa de innovación tecnológica y crecimiento de los beneficios en una amplia variedad de países y sectores, al tiempo que ofrecen potencial de apreciación de la moneda y valoraciones más bajas.
En este sentido, los expertos de Lazard creen que ahora podría ser un momento oportuno para realizar cambios en la asignación de activos, teniendo en cuenta una evaluación exhaustiva del riesgo y la rentabilidad.
El primer motivo es su moneda; el dólar estadounidense se debilitará a medida que los inversores globales busquen reducir su excesiva exposición a activos americanos.
El dólar pierde fuerza
En esta línea, los expertos esperan una depreciación de la divisa estadounidense, alimentada por la elevada volatilidad en las políticas de la administración Trump, las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed) y unos déficits fiscales que, según sus cálculos, se mantendrán entre el 6 % y el 8 % del PIB cada año durante la próxima década.
Esto ha provocado que los inversores globales estén cada vez más inquietos por la concentración de sus carteras en activos estadounidenses.
Actualmente, la renta variable norteamericana representa más del 60 % del índice MSCI All Country World y la deuda pública americana supera el 40 % del Bloomberg Global Aggregate Bond Index, aunque muchos dudan en reducir exposición por temor a perderse las ganancias históricas vinculadas a la inteligencia artificial (IA).
Además, los mercados de renta variable no estadounidenses registraron un mejor comportamiento relativo que el de Wall Street. En este sentido, el «excepcionalismo estadounidense», que ha sido el tema definitorio de los mercados bursátiles mundiales durante casi dos décadas, irá perdiendo fuelle.
Implicaciones para los mercados
Con todo ello, la gestora ve una mejor relación riesgo-rentabilidad en los activos no estadounidenses, especialmente los emergentes y Japón, y opina que los inversores que han mantenido una sobreponderación en renta variable estadounidense deberían plantearse reasignar capital a otros mercados.
Sostienen, en definitiva, que las valoraciones fuera de EEUU parten de niveles más bajos, con exigencias de crecimiento de beneficios menos estrictas.
Dado que los refugios seguros tradicionales están en entredicho, es probable que los activos reales también reciban mayor atención. En este sentido, los analistas de XTB consideran que el oro o el bitcoin también pueden beneficiarse del nuevo entorno y servir como alternativa parcial a la inversión en Estados Unidos.
Tanto el oro como el bitcoin se han visto muy afectados por el entorno global de los últimos meses, pero eso no quita que sigan siendo atractivos de cara al segundo semestre del año.
Oro y bitcoin en la lupa del inversor
Los despuntes de la inflación provocados por el despegue de los precios del petróleo dispararon también las expectativas de subidas de tipos. Por tanto, ante mayores tipos de interés, el oro como activo que no paga un rendimiento explícito pierde atractivo, y esto al bitcoin también le influye.
Pese a las caídas, las previsiones del oro no son malas. Según los datos del World Gold Council, el 89 % de los bancos centrales encuestados esperan que las reservas globales de oro de los bancos centrales sigan creciendo durante los próximos doce meses.
Además, con la expectativa de un dólar más débil, un precio del petróleo más bajo y unas subidas de tipos no tan agresivas, la situación para el oro resulta favorable.
Y lo mismo ocurre con el bitcoin, a lo que también le afecta cierta rotación a valores tecnológicos relacionados con la IA.
La salida a bolsa de SpaceX y el comportamiento de otros valores relacionados con la IA deja claro que sigue habiendo apetito por el riesgo, pero que bitcoin ha entrado en una de esas fases bajistas donde el inversor pierde completamente el interés por el activo y los especuladores buscan otros sectores con mayor actividad.
Sin embargo, no hay que dar por muerto al activo. El «cortoplacismo» tiende a opacar la visión de los inversores y pasamos por alto el hecho de que desde los mínimos alcanzados en la pandemia el precio del bitcoin se ha multiplicado por casi 10 veces.
«Nos encontramos en niveles que hace unos años eran impensables, por lo que creemos que bitcoin sigue siendo un activo que cualquier inversor a largo plazo debería tener en su cartera», concluyen desde XTB.
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